Capítulo 25 [Verdad 2/2]

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Janelle Bullrich

Sin percatarse de la tarjeta que introdujo en la puerta, la cerró, introduciéndome a la apenas visibilidad de la habitación. No puedo dejar de mirarlo, su rostro es como un arte, uno de los más bellos, su perfecta mandíbula, su nariz fina, sus ojos maliciosos. Lo vuelve un hombre perversamente hermoso.

—Yo no te debo ningún castigo Anton—murmuré rasgando la piel de su cuello.

Voy acercándome de a poco a sus labios, haciendo el intento de tomar el control. Pero sujeta de mi muñeca y niega, la seriedad en su rostro me demuestra la negativa. Alterno la vista desde su torso hacia sus ojos.

—Esta vez no Bullrich— habla con su voz ronca.

Iba a hablar pero se dio la vuelta bruscamente empotrándome en la pared.

—Cállate Janelle, por una vez en tu vida cállate. Quiero disfrutarte y el que me refutes las cosas es de lo más molesto—habla apretando sus dientes con su respiración completamente entrecortada.

—Lo molesto es que sepas que no puedes controlar todo lo que te rodea—me le burlo y siento que aún hay algo que le corta a seguir.

Pero al final, deja cualquier rastro de seriedad para ladear una sonrisa maliciosa

—Te dije que te callaras.

En segundos camina y siento el rebote en el momento que me bota a la cama. Jala mis piernas al borde y comienza a desvestirme rápidamente, por un lado escucho que cae algo, y al no sentir nada en mi cuello, sé que es la cadena que él me dio. Me termina de desvestir dejándome solamente en sostén y bragas. Me mira de pies a cabeza sin que su sonrisa desaparezca y zafa su pantalón dejándolo caer al suelo. Y el deseo de probar el miembro erecto que deja libre mientras mueve su mano masturbándose suavemente me hace agua la boca.

Apoyo mis codos en la cama para poder mirarlo mejor.

—Pídelo —aumenta la velocidad y entre abro los labios mirándolo embobada.

Su miembro se va hincando acorde él se masturba y la punta rosada comienza a gotear.

—Lo quiero—pido inconscientemente.

Se acerca y me siento en la cama esperándolo.

—Arrodíllate.

Ni siquiera pienso en la orden, solo obedezco y siento sus manos empuñar mi cabello. Me acaricia la cabeza y yo ansío tenerlo. Las palmas me arden por tocarlo.

—Métetela.

Trago con fuerza sin dejar sus ojos, y en nada lo tomo entre mis manos y sin pensarlo dos veces me lo meto a la boca comenzando a saborear desde la punta y todo su tallo. Alzo la mirada y él tiene los labios entreabiertos con la mirada posada en mí junto a su mandíbula tensada. Y comienzo a chupar, absorbiendo con fuerza, dando pequeñas mordidas alrededor, saboreando la punta con mi lengua y alrededor.

Sus gruñidos al volver a chupar y masturbarlo con mis manos cerca de mi boca me hace saber lo bien que lo estoy haciendo. Y sigo en lo mismo hasta que un momento él toma el control metiendo su miembro hasta el fondo de mi garganta, a diferencia de a un principio ya no siento arcadas, solo las ganas de seguir con esto. Arremete con más fuerza dejándome respirar por segundos y cuando siento su verga hincharse a punto de correrse, se aleja de mí, soltando mí cabello y con una de sus manos comienza a masturbarse con fuerza, jadeando y gruñendo.

Se acerca a mí y el líquido caliente resbala por mis tetas, salpicando alrededor. Él suelta aire aliviado y yo cierro los ojos ante la sensación caliente sobre mi piel. Siento como la punta se su miembro resbala fácilmente por mi piel y lo sube hasta mis labios y... lo suelta.

RULER Libro I  (+21)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora