Pov Joy
-¿Qué haces aquí?
Me estaba volviendo loca, cerré los ojos varias veces para intentar ver otra persona pero era ella. Ashley estaba parada en mi puerta, con su brazo apoyado contra la puerta. Llevaba un vestido diferente al de esta mañana, ahora era azul, su abrigo negro abierto, mostrando el escote del vestido. Su cabello estaba todavía suelto, estaba desaliñado y extremadamente sexy. La mire fijamente durante largos minutos, no parecía normal, tal vez bebió, esa era la única explicación.
-Señora, ¿Qué esta haciendo en mi casa? -Pregunte.
-¿Qué estoy haciendo? Vine por explicaciones, Joy, o debería decir, Tirzah.
En ese momento cuando escuche ese nombre salir de su boca, sentí toda la sangre de mi cuerpo parar, para luego correr por mis venas, bombeando mi corazón tan rápido que podía escuchar sus latidos en mis oídos. Sentí mi cuerpo sudar, mi voz desaparecer, lo había descubierto, la única duda era: ¿Cómo?
-Como usted...
-¡No importa como me enteré! -Fue rápida y firme -¿Pensó que podía engañarme?
Ashley tenía un brillo diferente en sus ojos, eran oscuros y feroces. Con pasos lentos se acercó hacia mi, acorralandome entre ella y la puerta. Di unos pasos atrás hasta que sentí mi espalda contra la puerta.
-No fue mi intención... Ashley.
-¿Estuvo bien jugar conmigo de esa manera?
No se lo que sentí en ese momento, Ashley estaba delante de mi con una sonrisa diabólica, jugando un juego que era desconocido para mi. ¿Qué quería de mi?
-No fue mi intención, sólo... paso...
-Sólo paso... -Repitió.
Me quedé callada mientras me observaba.
-No debiste de haberlo hecho Huerta, no debiste. -Habló.
Sentí como mi corazón quería desgarrar mi pecho, de lo fuerte que latía. En ese momento exacto estaba apoyada en la puerta, con la mujer cuya mirada era destructiva, me observaba. Tenía una mezcla de ira, odio, deseo y excitación. ¿Era posible que en un momento tan tenso me sintiera atraída a ella?
-Lo siento... -Susurre.
-No lo sientas, no te arrepientas como una cobarde. -Su voz era dura. -Te voy a enseñar a no mentirme.
Ashley llevo sus manos a mi cabello con calma, poniendo algunos mechones de cabello detrás, dejando mis hombros libres. Acaricio mi piel desnuda, subiendo por la excitación de mi cuello hasta llegar a mi cara. Observando mis ojos que gritaban ayuda, sonrió.
-Ashley... -Susurre.
-Shhh -Puso un dedo contra mis labios. -Cállate, ¿Crees que puedes jugar conmigo y salirte con la tuya Huerta? No me conoces.
Hablaba tan cerca de mi que podía sentir su aliento en mi cara, olía a whisky. Di un grito ahogado cuando sus manos pararon en mi cintura, apretandola con deseo.
-Lo siento...
No había perdón para Ashley. Ahora me estaba comiendo con sus ojos esperando el momento exacto para atacarme como una furiosa felina.
-¡No perdonó a nadie! Te voy a enseñar a no meterte conmigo, Huerta.
Ashley rápidamente tomó mi cabello, tirando mi cabeza, besando mis labios con ira, bruscamente. No podía pensar, sólo podía sentir, miedo, excitación, temor de lo que podría hacer. Pero con deseo para continuar.
ESTÁS LEYENDO
The Stripper
Aléatoire¿Se han imaginado tener dos vidas? ¿Ser dos personas al mismo tiempo? Apuesto a que si. Pero entre pensar y vivir hay una diferencia muy grande, creo. Imaginemos... Joy, una mujer dulce y dedicada, Tirzah, sexy e imponente, ¿Cuál elegirias tú? ¿Cuál...
