💥El caos comenzó💥

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          EL CAOS COMENZÓ

«Tres meses después de la Era de Ultron»

           03 de Junio 2015

—¿Cómo no podría gustarte? —cuestiono, mirando las noticias, siento como su cuerpo vibra gracias a la mano que tengo sujeta entre las mías, de su garganta brota una ronca carcajada que me hace reír.

—Siendo sincera no puedo decir si me gustan o no —la miro, pero sus ojos están fijos en las noticias. Ha pasado un mes desde que esas cosas robóticas en Sokovia y un equipo de superhéroes o como se hagan llamar salvaron al mundo, todavía se sigue hablando de ello en las noticias, fue un momento muy caótico para todos, no me imagino para esa pobre gente —. Nunca he conocido a uno.

—¿A un tipo así de guapo o a un superhéroe? —me mira.

—A un superhéroe —ríe.

Ruedo los ojos.

—¿Qué tipo guapo te has encontrado en tu vida madre?

—Con el que te tuve a ti, cie-... —la tos la interrumpe, busca su paño y tose más fuerte, poniendo su rostro rojo. La sangre mancha la tela y mi corazón se estruja cada día, sabiendo que mi madre no está mejorando y que el tumor la está consumiendo.

Una enfermera entra con un carro de medicinas. Me sonríe y no tardo en regresarle el gesto.

—¿No es hora de ir a la preparatoria, Morgan? —interroga, Dafne alzando una ceja a mi dirección.

Miro a mi madre dudosa y ella me sonríe.

La noto tensa, no quiero dejarla.

—Yo la cuidaré, cualquier cosa te llamo —miro a la enfermera, que también en la persona que me cuida y mejor amiga de mi madre.

—Bien. No la dejes sola mucho tiempo por favor —le  doy un beso en la frente, mientras que Dafne se encarga de suministrarle suero.

Me despido de ambas mujeres y agarro mi mochila saliendo del hospital.

Al llegar a Columbia Grammar & Preparatory School voy directo a la seccion de los casilleros, saco la llave del candado en mi mochila, mientras escucho las risas, cuchicheos, bullicio de los demás estudiantes. Abro mi casillero y guardo los libros que no usaré en la primera jornada y saco el libro de matemáticas.

—¡Pequeña Morgan! —cierran mi casillero de golpe, haciendo que me sobresalté dando un paso hacia atrás.

Veo a Mía, quién me sonríe perversamente y luego hace un mohín falso.

«Una semana más y acaba está porquería»

—Déjame en paz Mía —mascullo, aferrando el libro con fuerza contra mi pecho.

Mía Queen es la típica chica popular, rubia, mandona, manipuladora, badgril de cada preparatoria. Le gusta meterse con los más indefensos, le gusta tener a todos los chicos a sus pies, le gusta que hagan todo lo que ella diga.

No se puede negar que la rubia no es linda, porque para sus diecisiete años, tiene un cuerpo bien proporcionado, una estatura adecuada y un cutis perfecto.

Pero como cualquier badgril tiene un orgullo y una reputación que mantener y sencillamente fastidia a todo lo que no puede tener, o sea, a mi.

—Vamos Morgan, no me digas que tienes miedo —hace un puchero.

Ruedo los ojos.

—No tengo tiempo para ti...

Intento irme, pero su puño golpea el casillero, haciendo tronar el eco por todo el pasillo, llamando la atención de todos y haciéndolos guardar silencio.

—Escucha Morgan —masculla, acercándose a mi colérica, me arrebata el libro lanzándolo lejos de mi y sujetando mi sudadera gris. Su rostro queda a centímetros de mí y... —. Solo tienes que hacer un simple trabajo en tu patética existencia, atender la cadena deportiva y cancelaste las prácticas de porristas, ahora lo vas a pagar.

Ah sí, también es la líder de las porristas.

—Si esta es una excusa para acercarte y besarme, adelante —solté inexpresiva con un dije de egocentrismo —. No lo niego, no serías la primera en intentarlo.

Mía enrojeció de la ira y me abofeteo.

—¡Perra! —exclamo. Pero yo solo repetía su acción en mi mente, mientras mi cabeza seguía ladeada por el golpe y mechones de cabellos me tapaban el rostro. —¡¿Tu madre no te enseño modales?! —alce la cabeza, vi la maldad en sus ojos, sentí ya lo que venía —. Oh, cierto, si está muriendo en una camilla de hospital —soltó con falso pesar.

Sentí como la ira recorría cada célula dentro de mi piel y se arremolinaba en mis dedos, las paredes empezaron a temblar, los casilleros abrieron sus puertas y chocaban entre sí, hojas salieron volando hacia todos lados, al igual que mis cabellos, al igual que sus cabellos, los demás se asustaron, pero yo solo sentía como mi cuerpo era consumido por energía y la canalizaba entre mis dedos deseosos de estamparse contra su cara. 

Estaba apunto de pagarle, cuando el director apareció llamándome preocupado, porque Dafne había llamado porque mi madre murió repentinamente.

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⏰ Última actualización: Feb 19, 2022 ⏰

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