Una misteriosa sombra en la biblioteca

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A medida que Blanca conversaba y conocía mejor a la sombra se daba cuenta de que comenzaba a sentir algo muy especial por él, pero se repetía a sí misma que no podía enamorarse de una sombra, casi un fantasma, alguien sin cuerpo y de quien ni siquiera imaginaba su verdadero aspecto; tenía dudas, muchas dudas, se preguntaba si él le estaba ocultando su físico o lo que era en realidad.

Blanca estaba confundida y decidió investigar con Ubaldo el único habitante del castillo. Durante una plática ella le pregunto si era posible enamorarse de una persona de la que no sabe mucho, ni conoce físicamente, sólo ha conversado con él. Ubaldo le contesto, un poco hablando de sí mismo también, que –debemos buscar el alma de las personas, porque en el interior de un ser, así sea grotesco, pueden albergarse los sentimientos más nobles, pues el aspecto físico no nos debe avergonzar; por el contrario hay que aprender que fuera cual fuera nuestra apariencia, podemos proyectar nuestra hermosura y ser felices.

Blanca descubrió entonces que ella se había enamorado de los sentimientos de aquella sombra, comprendió que en ese tiempo pudo conocer su interior, lo que llevaba dentro, en el corazón y después de mucho reflexionar estuvo segura de que ambos compartían ese amor.

Ella decidió que le demostraría sus sentimientosy quizá él le correspondería y podría mostrarse a ella. Sin embargo fuedesilusionada cuando él le confeso que, aunque le gustaría poder tocarla, noera posible pues no era más que una sombra; que hacía mucho tiempo había dejadode existir y que estaba condenado sólo a presenciar la belleza de los demás,sin poder mostrarse, hacinado a ese lugar, para siempre o hasta que al fin,dejara de existir. Y esa fue la única vez que le confesó algo de su extrañacondición sobre la que no le gustaba hablar.

Las sombras del castilloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora