Uno

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Disclaimer: La historia no me pertenece. The Maze Runner es de James Dashner y algunos personajes e ideas son de Welc0mT0MyW0rld. Yo solo la traduzco a español.

Sus ojos se abrieron de a poco, una oleada repentina de dolor corrio por su cuerpo mientras observaba el tono negro del vacio sobre ella. Se levanto abruptamente y llevo su mano izquierda a su frente, victima de dolor, y la froto hasta que el dolor atenuó. Su respiración era rapida y desigual, miraba a su alrededor preocupada, veia pasillos largos con sus murallas hechas del mismo material que estaba frente a ella, piedra maciza cubierta de hierbas. Los pasillos llegaban a lugares fuera de su vision, girando en aun más pasillos. El aire era rancio y frio, muerte persistía alrededor de ella.

¿Donde estoy? Penso, millones de preguntas corrian por su cabeza, pero no podia responder ninguna de ellas. Excepto por una. Mi nombre es Mara. Esa era la unica cosa que podia recordar sobre ella, todo lo demas estaba borroso. Podia recordar ciudades, no sus nombres o como se veian, pero las recordaba. Recordaba cosas comunes, como que era comida y su proposito, pero no recordaba comerla o con quien la comia. No podia recordarse a ella misma o a la gente que conocia. Ni siquiera sus caras o nombres. Pero sabia que dondequiera que estaba, ya habia estado antes. Lo reconocia.

Un fuerte sonido de metal interrumpio sus pesamientos, raspando y haciendo eco. No entres en panico. Si entras en panico sera peor, penso. Tenía que mantener la calma, lo que sea que era ese sonido, no sonaba para nada bien. Mara se puso de pie y miro a su alrededor, el sonido metálico se escuchaba por su derecha, pero la cosa causante de este no era visible. La curiosidad sobre ese lugar gano, por lo que miro hacia arriba, examinando la pared frente a ella aún más. Llegaba al cielo, mezclandose con el sólido color negro de este hasta que ambos eran  indistinguibles. En el centro de la muralla, colgando de la hierba, había algo similar a una figura humana, Mara entrecerró los ojos para ver mejor. Dos brazos, dos piernas, una cabeza. Si, definitivamente un cuerpo humano. Eventualmente sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudo ver que no era un chico mayor de 18 años. ¿Qué edad tengo? Pensó. La entristeció que ni siquiera podía recordar su edad.

El sonido metálico se escuchaba más cerca, cada vez más fuerte. Mara no quería quedarse a saludar fuera lo que fuese causante de ese horrible ruido, pero el chico en la pared la intrigaba. Tal vez el sabía donde estaban, tal vez el sabía algo sobre como perdió su memoria. Tenía que mirarlo más de cerca.

Mara camino hacia la muralla y agarro la hierba. Tiro, se veían lo suficiente fuertes para trepar. Alzo su mano lo más alto que pudo y agarro la hierba, subiendo lo más que pudo. Hizo lo mismo con su otra mano, balanceando sus pies en los perfectamente cortados ladrillos de piedra mientras trepaba. Los minutos pasaron y ella subió para unirse al chico. Cuando lo alcanzo, se colgó de la hierba, amarrando una pieza de esta alrededor de su torso para mirar mejor al misterioso chico sin caer en el pozo bajo ella. Estaba asegurada a la hierba, por lo que extendió la mano al chico, golpeándolo suavemente para ver si estaba despierto.

-¿Hola?- Susurró al chico, pero el no respondió. El sonido de su propia voz la sorprendió, pensaba que sonaba distinto.

El chico estaba vivo, pero por muy poco. ¿Qué le sucedió? Pensó. ¿Cómo llego tan alto si estaba apenas con vida? -Maldición.- Murmuró. El chico se veía ileso, pero su expresión decía que estaba en inmenso dolor. Sus ojos estaban abiertos, mirando la pared frente a el, una débil expresión de preocupación cubría su quieto rostro.

Mara miro al cielo, el sonido metálico desapareciendo tras ella, era la mitad de la noche, entre media noche y las una de la madrugada. Movió su cabeza a la derecha al escuchar pasos hacer eco en las paredes, seguidos de un grito lejano, remplazando los previos sonidos metálicos que seguían ahí pero casi no se escuchaban. No estaba sola. Por suerte lo que sea que eran esos sonidos encontraron una nueva presa. ¿Cómo podía pensar eso? ¿Qué le estaba sucediendo?

Mientras colgaba de la hierba el pánico la golpeó, su respiración se volvió irregular y rugosa. Mierda. Penso. Estaba teniendo un ataque de pánico. ¡Respira, Mara, respira! Se dijo a sí misma lo mismo una y otra vez, ¿era eso común en su vida olvidada? El dolor causado por no respirar adecuadamente la alcanzó y se empezó a sentir mareada. Tenía dos opciones, quedarse donde estaba o tratar de llegar al suelo.

Lentamente, desamarro la hierba alrededor de su cintura con una mano, agarrandose a la pared con la otra mano y sus pies. Cuando la hierba se soltó, recupero el equilibrio, gotas de sudor cayendo por su cuerpo. Su respiración seguía incontrolable, pero tenía que llegar al suelo, si colgaba de la hierba por más tiempo se desmayaría.

Mara soltó su mano izquierda de la hierba para agarrar una pieza más abajo, pero su mano derecha se resbalo. Cayó hacia atrás, el dolor en su pecho era insoportable, su respiración era inestable, sus manos estaban sudorosas, por lo que no podía agarrarse a la hierba verde. Mientras caía su pie derecho se enredó a la hierba. De repente, se volvió hacia atrás, golpeando su cabeza en la fría pared de piedra mientras colgaba cabeza abajo. La sangre corrió a su cabeza mientras su respiración se aceleró. Se estaba hiperventilando.

La chica se sintió débil. Luchaba por mantenerse despierta mientras su respiración ralentizó. Los ojos de Mara se cerraron, trato de mantenerlos abiertos pero no lo logro. No podía controlar su cuerpo. Trato de pedir ayuda, pero nada salió de sus labios. Entonces, todo se congeló. Negrura se filtraba a través de su cabeza mientras se calmaba. Su cuerpo quedo inmóvil mientras colgaba allí durmiendo.

Her ✄ Newt  | Español |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora