Trágame tierra
Observaba a mi papá que estaba dándole de comer a las gallinas, mientras tomaba un vaso de limonada saciando la sed que me había provocado el día de trabajo con los animales, por ser sábado mi padre me habia dado muchas tareas para hacer y aunque estaba más que acostumbrada a hacer cosas que requerían de mucha capacidad física siempre terminaba excesivamente cansada, a veces me preguntaba qué harían las adolescentes normales un sábado por la mañana y parte de la tarde, dormir hasta tarde seguro. En mis años de vida había dormido hasta más de las siete de la mañana muy pocas veces
—Oye Becky —escuché a mi madre llamándome y voltee a mirarla.
—¿Si? —indague.
—¿Hoy vendrá alguien a casa? —preguntó mientras miraba hacia los costados con nerviosismo.
—Si, vendrán Jane y Alina ¿Por qué? —expliqué algo confundida por su accionar.
—Oh —un sonrojo leve se esparcio por sus mejillas—, es que tu padre y yo saldremos, toda la noche, a festejar nuestro aniversario —siseo tímidamente mirando hacia abajo. La timidez y la calidez de mi madre era algo que no había heredado en mi propia personalidad.
—Bien, prometo no destruir nada mientras no están —di un trago más a mi limonada mientras la miraba.
—No te puedes quedar sola —dijo mirándome con inquietud.
—No me quedo sola, vienen las chicas y supongo que tengo que cuidar a Brandon —contesté con obviedad mientras jugueteaba con el vaso entre mis manos.
—Brandon se va a la casa de un amigo a dormir, y no es que no confíe en ustedes pero no quiero que se queden solas un sábado por la noche aquí, estamos en un lugar alejado de todo ¿Qué si les pasa algo? Yo quiero estar tranquila, saber que van a estar bien —la preocupación es palpable en su voz— ¿No pueden ir a la casa de Alina?
Detuve mi vaso en el camino que estaba recorriendo cuándo estaba rozando mis labios y miré a mi madre con nerviosismo bajándolo y dejándolo sobre la mesa. Ir a casa de Alina era igual a ver a Christian, pero no podía decir que no, levantaría sospechas— Claro —dije finalmente con una sonrisa forzada esperando que se viera al menos un ochenta porciento real.
—Oh, sabía que entenderías cariño —exclamó con felicidad caminando hasta donde me encontraba y plantando un sonoro beso en mi mejilla.
Claro mamá, entiendo. Maldita sea.
¿Es que había hecho algo malo en mi otra vida y entonces el karma me atacaba en esta?
...
Toqué el timbre de la casa Darrell dos veces rogando por que no me abriera Christian o sí me abría otra persona que él no estuviera cerca para verme, unos segundos después escuché un grito que decía "ya va" y mi nerviosismo crecio ¿Desde cuándo me ponía tan nerviosa por un chico? Debía dejar de ver películas románticas con Alina estaban afectando a mis reacciones.
Unos minutos pasaron antes de que la señora Darrell abriera la puerta con una sonrisa plasmada en el rostro—Hola Rebecca ¿Cómo estas? —dijo ni bien me vio. Ella era una de las pocas personas que me llamaban por mi nombre de pila.
—Hola Kattia, muy bien ¿y tu? —La señora Darrell era como una segunda madre para mí por lo tanto tenía la suficiente confianza con ella para hablarle de tú.
—Bien, pasa. Alina fue a comprar algo al súper con Christian pero enseguida vuelven —comentó y entonces sentí un gran alivio repentino.
—Esta bien Kattia, voy a esperarla en la habitación —exclame caminando rápidamente hacia las escaleras.
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La chica virgen (LCV Libro #1)
Teen FictionAclaración: Si buscas una novela erótica este no es el lugar correcto. | Novela juvenil | Romance | Humor | #1 (primer libro) Becky Torne ha sido calificada como "la chica virgen" en el Blog de chismes de su Instituto, en él hablan de ello c...
