Capítulo 3.
Desperté en un lugar desconocido, estaba oscuro pero igual podía ver lo que estaba alrededor. Las paredes estaban pintadas de un feo gris y en la parte de arriba habían muchas telarañas. Parecía el sótano de una casa o bodega.
Traté de moverme pero me encontraba amarrado en una silla. Mire a los lados para ver si había alguien que me explicaba que pasara. Pero no había nadie, solo cajas de cartón con un poco de polvo, una silla un poco vieja al lado de la puerta y uno que otro ratón.
-¿Hay alguien? - grite un poco alto.
Pero no obtuve respuesta.
Moví la silla tratando de desatarme pero no conseguí nada.
Mis párpados me pesaban. Sabía que volvería a quedar en dormido en poco tiempo. A lo lejos escuché unos pasos por lo que dirigí mi vista a la puerta y note que se estaba abriendo.
Intenté distinguir la persona que entró pero me quede dormido otra vez.
***
Los rayos del sol entraban por las pequeñas ventanas cerca de el techo.
Desperté notando una cama inflable enfrente de mi y un chico sentado en la silla cerca de la puerta ahí mirando a sus zapatos y jugando un poco con sus manos. A su lado se encontraba una bandeja con un emparedado y un vaso de leche.
Aclare mi garganta haciendo que el me mirara y se levantara.
-Hola Benjamin- dijo con una gruesa voz. Caminó hasta mí y cuando estaba cerca pude ver su cara.
Se notaba que era joven. Tenía rizos definidos de color castaño. Tenía uno hermosos ojos color esmeralda y unos labios color rosa.
Me empezó a desatar lentamente y cuando mis manos estaban libres tomé mis muñecas y las acaricie ya que estas dolían por las marcas que la cuerda había dejado.
-¿Por qué me tienes aquí?- dije tartamudeando un poco.
- Ya lo sabrás, amigo- dijo con una sonrisa que tenia un poco de malicia.
Noté que este me miraba de arriba a abajo lo que me incomodó un poco pero traté de ignorar.
Comí lo que el rizado me había llevado. El seguía ahí, mirandome mientras comía posiblemente tratando de ver si iba a intentar escapar.
Terminé todo lo de la bandeja, lo cual no era mucho, y me acosté en el suelo para descansar ya que mi espalda dolía de haber dormido sentado en esa silla.
-Si quieres puedes acostarte en la cama- dijo levantándose de su silla- después de todo, estarás un largo tiempo aquí.
-¿Qué quieres? ¿Por qué me tienes aquí?-
El rizado estaba apunto de contestar cuando alguien más habló.
-En realidad, Yo te tengo aquí-
Gire mi cabeza a la entrada mientras una mujer entraba lentamente de ella con una cara muy seria. Me levanté intentando darme cuenta quién era la persona que me tenía encerrado. Una mujer de cabello negro y liso con unos grandes ojos verdes muy maquillados, entró a la habitación caminando con unos tacones altos de color rojo como sus labios.
-Benjamin Hayen...- dijo con una gran sonrisa en su cara, mostrando sus perfectos y blancos dientes.-Por fin te tengo en mis manos-.
-¿Qué quieres? ¿Por qué me tienes aquí? ¿Quién eres?- dije rápidamente encontrándome muy nervioso y temblando-
Ella se tiró una gran carcajada y caminó lentamente hacia mi.
-Cariño. Todo a su tiempo..- susurró y dirigió su vista al rizado que estaba al otro extremo de la habitación una vez más para luego salir de donde nos encontrábamos.
Me giré hacia el chico y lo miré fijamente dándole a entender que quería que me explicara lo que estaba pasando.
-¿Y bien?- dije dándole paso a que hablara-
El chico de rulos se levantó y empezó a caminar lentamente hacia mí. Por inercia yo iba retrocediendo a medida que el se acerca; pero dos pasos más hicieron que quedara contra la pared quedandome sin salida.
-Ben, Ben, Ben. . . - dijo mientras tocaba su labio inferior- son muchas cosas las que imagino que quieres saber. Vamos, siéntate. Hay mucho tiempo para hablar... ambos sabemos que no irás a ningún lado- dijo para soltar una pequeña risa.
En ningún momento él despegó su mirada de mis ojos, lo que me hacía sentir incómodo. Bajé lentamente hasta quedar sentado sobre la cama inflable haciendo que el rizado repitiera mi acción.
-Así que... -empecé a hablar con un poco de miedo. -¿Cómo te llamas?-
-Bien. - dijo mi "secuestrador" -es hora de conocernos.
-¿Cómo te llamas?- pregunté con el ceño algo fruncido-
-Hartley- respondió rápidamente. -te propongo algo, -se acomodó en la cama y se dirigió a mí otra vez- por cada pregunta que yo haga tendrás que responderme una tú.
-Está bien- traté de decir lo menos nervioso posible esperando su siguiente pregunta.
-Así que, Benjamín...- pasó la lengua por sus labios mojándolos antes de la siguiente pregunta.
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Stockholm Syndrome
Short Story《El Síndrome De Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro desarrolla una reacción de complicidad y de un fuerte vínculo afectivo con quien lo ha secuestrado》 Esto fue lo que le pasó a Ben.
