Capítulo 11

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Narra Harry

||Un mes después||

Entro a casa soltando un suspiro agotado y arrastro mis pies yendo hacia la cocina, estaba muerto de hambre y los pasteles de la cafetería habían dejado de apetecerme desde hace ya semanas, comenzaba a envidiar a los comensales que provaban cada bocado con una sonrisa en sus rostros.

Te estaba esperando -dice una ronca voz desde una de las sillas del comedor-

Frunzo el ceño confundido al verlo sentado en una de las cabeceras y de lado opuesto había un plato con comida y un vaso con leche.

Sabía que tendrías hambre y le dije al chef que te preparara algo para cenar -explica haciendo un gesto con la mano para que tomará asiento en la otra cabecera-

Gracias -sonrío de lado y me acerco a la silla arrastrándola un poco para después sentarme- ¿No dijiste que tenías reuniones todo el día? -pregunto tomando los cubierto para comenzar a comer-

Acabo de terminar la última y decidí pasar un poco de tiempo con mi hijo -responde mirándome atento-

Como si eso fuera verdad.

Llevo un pedazo a mi boca evitando decir aquello, lo único que se escucha en el comedor son los cubiertos chocando contra el plato y los dedos de mi padre golpeando la mesa.

Suelto un suspiro dejando mis cubiertos a un lado antes de enfrentarlo.

No renunciaré -murmuro sabiendo lo que pasaba por su mente-

Oh vamos, tú sabes que esa cafetería no es un buen trabajo y la paga es una propina que ganarías si trabajar en el mo... -lo interrumpo-

¿Cuántas veces tengo que repetirte que no quiero ser modelo? Estar exhibiendo mi cuerpo en una pasarela como si fuera un trozo de carne no es lo mío -suspiro dejando mi codo en la mesa y apoyo mi rostro en mi palpa-

¿Y qué se supone que es lo tuyo? ¿Pasarte toda la vida encerrado en una cocina sirviéndole a otras personas? -pregunta frunciendo el ceño-

Me gusta cocinar, me da igual si lo quieres ver como un mal empleo, pero me gusta hacerlo, me gusta complacer a las personas enamorando su paladar de mi comida, de algo que yo puedo hacer con mis propias manos -digo comenzando a enojarme-

Su insistencia por trabajar en el mundo del modelaje había aumentado cuando descubrió que no había conseguido un sitio en la universidad.

Antes aceptaba tu capricho porque pensaba que iba a ser pasajero, pero se acabó. -se levanta de su silla- Si no fuiste aceptado en esa carrera es porque no eres lo suficientemente bueno para ser un cocinero, tienes que superarlo

Abro mi boca levemente mirándolo sorprendido y siento mi corazón estrujarse ante sus palabras, giro mi vista hacia otro lado tratando de controlarme.

-escucho como suspira- Cariño, quiero que abras los ojos. Este berrinche que estas haciendo por no haber logrado tu objetivo no te va a llevar a nada, ¿quieres vivir con Louis, cierto?

Asiento con mi cabeza sin poder pronunciar nada por el nudo en mi garganta.

Entonces acepta mi propuesta, ganarás mucho más y ese sueño que tienen ambos se cumplirá más rápido -murmura y escucho sus pasos resonar hasta quedar frente a mi- Al menos piénsalo, buenas noches -dice dejando algo sobre la mesa antes de retirarse del comedor-

Parpadeo un poco para alejar las lágrimas de mis ojos y bajo mi vista hacia el contrato de trabajo que había frente a mi.

¿Qué debería hacer?
.

...

.
Toco levemente la puerta de la habitación tratando de no hacer demasiado ruido. Suspiro frustrado al no escuchar respuesta y vuelvo a insistir hasta lograr que esta sea abierta.

¿Qué? -pregunta de mala gana el pelinegro-

No puedo dormir, necesito tu ayuda con algo -susurro mordiendo mi labio nervioso-

Escucho su suspiro y después se hace a un lado para dejarme pasar a su habitación, entro mirando sosprendido lo organizada que estaba.

¿Des sigue insistiendo con el modelaje? -murmura bostezando-

Si -hago una mueca- Pero una parte de mi comienza a pensar que tiene la razón

Pensaba que no te rendirías con tu decisión -frunce el ceño confundido-

Sigo queriendo cocinar, pero también quiero vivir con Louis y se que pasarán años y no lograremos tener la cantidad necesaria para un departamento descente -suspiro- Podría trabajar por un tiempo hasta hacer trámite de nuevo para la universidad...

¿Estás seguro que esto es lo que quieres hacer? -murmura después de unos segundos de silencio-

No, pero es la única salida que veo -llevo mis manos a mi rostro frotándolo levemente-

Deberías hablarlo con Louis -sugiere-

Se que no le gustará la idea, desde que escuchó la idea de papá se queja diciendo que soy bastante hermoso y que teme que alguien más me secuestre -respondo sonriendo de lado al recordar sus palabras-

No me extrañan sus palabras -ríe levemente- Tomes la decisión que tomes sabes que cuentas conmigo y con tu novio tóxico -bromea con lo último-

Gracias, Nathan -sonrío abrazándolo-

No me des las gracias -murmura con un tono extraño en su voz-

Lo ignoré restándole importancia, continuamos conversando un par de horas más hasta que decidí que era tiempo de volver a mi habitación. Me recuesto en mi cama cubriéndome con las sábanas, cierro mis ojos teniendo un último pensamiento sobre la decisión que iba a tomar antes de caer completamente dormido.
.

...

.
Toco levemente la puerta del despacho escuchando al instante una respuesta de mi padre desde el interior.

Buenos días -saludo entrando viendo como estaba organizando montones de papeles en su escritorio-

Buenos días, cariño -responde sonriendo dejando a un lado el papeleo-

Yo...tomé una decisión -murmuro mordiqueando mi labio inferior-

¿Cuál es tu respuesta? -pregunta mirándome atento-

Acepto -digo extendiéndole el contrato que me había dado anoche, pero ahora con mi firma en el-

Veo como una sonrisa se forma al instante en su rostro tomando la hoja para dejarla sobre su escritorio, rodea este y se coloca frente a mí llevando una mano a mi melena para revolver mis rizos.

No te arrepentirás, pequeño -murmura con cierto orgullo en su voz- Hablaré hoy mismo con mis socios para iniciar a apartar tu agenda, estará llena de sesiones ya verás

Sonrío asintiendo con mi cabeza mientras algo dentro de mi se sentía incómodo.

||Narrador Omnipresente||

Del otro lado de la puerta un chico pelinegro dejaba escapar un par de lágrimas al escuchar la conversación que se llevaba a cabo dentro de la oficina, sabiendo que todo estaba por cambiar.

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