Capítulo 20

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Capítulo 20

Agatha

Entre a mi habitación, tenía miles de pensamientos por todo lo que acababa de escuchar. Un kere entró y me puse a jugar con él ya estaba algo tranquila y de inmediato pensé en Agares.

Me quedé pensando en las opciones por si en la guerra algo salía mal. Me quedé dormida y al día siguiente fui con mis tropas a entrenar, tenía la cabeza en otro lado.

Princesa ¿le pasa algo? – Caleb se me acercó –

No pasa nada – no voltee mi vista a él solamente veía como entrenaban – tranquilo y ve a ver a los guerreros.

Si princesa –se disponía a caminar – Pero debería hablar con él príncipe Agares y si, escuche la platica con sus padres, me disculpo por ello. Pero es algo que no pude ignorar.

Caleb tenía razón, le dije a uno de los generales que iría con mi padre, pero que ellos siguieran entrenando.

Caminé directo al cuarto del lienzo azul. Busque el aura de Agares y después de unos minutos lo encontré.

Junte mis manos e hice una esfera rosa la cubrí de una niebla negra y la puse encima de mi cabeza, me cubrí con ella de esa forma podré ingresar al castillo sin que me pase nada.

Llegue al lobby y comencé a caminar, con la intención de que me encontrará con Luzbel y afortunadamente fue así.

Princesa – se acercó y me dio un abrazo– es un placer verte de nuevo.

Vamos, ambos somos príncipes, deberías decirme por mi nombre. –le correspondí el abrazo – Aunque suena muy lindo que me digas princesa.

Siempre has sido muy narcisista – se alejó y empezamos a caminar – si vienes a ver a Agares debo decirte que esta en el jardín de las mariposas.

Iré a verlo –me detuve y me di la vuelta – soy narcisista pero de las que son lindas y caen bien – seguí cominando y solamente escuche su risa –.

Caminé a través del castillo.Me quede de pie en uno de los pasillos y un dolor de cabeza que había empezado levemente se intensificó.

Vi todo negro y aparecí en un lugar con mucha luz y en medio de este  estaba un árbol que tenía sus ramas rojas y su follaje era azul.

Agares

Estaba en el jardín de las mariposas, era mi lugar favorito en todo el castillo ellas siempre me acompañaban y me besaban levemente las mejillas.

Entonces vi a Agatha estaba de pie observando a la nada caminé un poco hacia ella pero antes de llegar simplemente regresó en sí y comenzó a caminar.

Te ves linda estando pensativa –estire mis brazos para que ella tomará mi mano – ¿que ocurre preciosa? –tomó mi mano y me abrazo.

Solamente estoy confundida – me abrazo bastante fuerte pero no como para lastimar –pasaron muchas cosas y aún no me acostumbro a que cassandra me esté hablando.

¿Que te dice? – me separe de ella y la observe deteñidamente–

Me dijo que juntas somos bastante fuertes pero que aún tenemos que fusionarnos – se tomó su cabello, como si lo estuviera acariciando – dice que por ello mi cabello tiene dos colores.

Debo admitir que es algo extraño, pero realmente te queda bien –no deje que me contestara y simplemente la besé.

Agatha era esa persona que podría jurar es el verdadero amor de mi vida, tenía que pensar en muchas cosas, pero realmente este momento era solamente para disfrutar.

Estuvimos juntos por unas horas, ya eran pasadas las 4 de la tarde y debíamos regresar con las tropas, aunque era un lindo momento no podíamos darnos el lujo de estar lejos de nuestros puestos.

Agatha

Nos veremos después – nos dimos un último beso y cada quien regresó a su lugar.

Iba de regreso al patio Norte en donde mis soldados estaban entrenando. Estaba apuntó de llegar hasta que Renov apareció.

Hola, princesa. – dio una reverencia y se burló –No sabe el honor que me provoca verla tan cambiada.

No eres bienvenido. Y lo sabes perfectamente. –me altere demasiado, se sentía la presencia de ángeles caídos y de demonios –.

Desde cuando la princesa es tan descortés – camino para acercarse un poco a mi – antes no eras así conmigo y lo sabes perfectamente cassandra.

¿Cómo sabes de ella? – saqué llamas rojas de mi mano derecha –.

No finjas, me reconoces a la perfección – llegaron más ángeles para formar un círculo a mi alrededor. – Soy Derlog, el amor de tu vida en el jardín del Edén.

No te conozco, no soy cassandra yo soy Agatha Ideal, la princesa del Olimpo y prometida del príncipe Agares Dei del reino del inframundo. – lance una luz con tonos verdes y amarillos – y tu. No eres de importancia para mí – trone mis dedos en forma de chasquido y mis hermanos aparecieron al lado de mi.

Deberías recordarme, me querías a mi antes de que Emir apareciera y no lo puedes negar. – lanzó una daga que casi daba en mi brazo derecho– aún me quieres.

Es mentira – Agares apareció y detrás de él tenía a sus soldados que lentamente iban apareciendo sin parar – ella es mía y no te la llevaras ni ahora ni nunca.

Mientras eso ocurría las tropas del Olimpo llegaban lentamente y eso solamente significaba una cosa, la tan ansiada guerra había comenzado

cuando los dioses pierden la memoria Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora