Las visitas de los amigos de Aaron ya se estaban volviendo una rutina, todos los días a la misma hora llegaban y se sentaban a hacer nada hasta por la tardecita, esos chicos no me caían bien a diferencia de Peter, la mayoría de ellos son unos morbosos.
Hoy llegaron más temprano y yo me encontraba haciendo galletas.
- Hola preciosa
Dice alguien al entrar a la cocina pero no presto atención
- Te estoy hablando - Me coge del hombro
- Que quiere señor - Le pregunto
Este tipo era Kain, era el más morboso de toditos, miraba de una forma a la señora Reyes como si se la fuera a comer viva.
Era guapo pero era lo único que tenía bien, era pelirrojo y tenía los ojos de color miel, su piel estaba llena de tatuajes, algunos grandes, otros pequeños.
- No me digas señor, me hace sentir viejo - Pone una mano en su pecho
- Que se le ofrece
- Contigo, de todo - Dice acercándose a mi
- Oye aléjate
- No te hagas muñeca, hace tiempo me miras con deseo - Se acerca más y empieza a dejar besos en mi cuello
- Suéltame idiota
Intento espacar pero él es mucho más fuerte que yo así que mis intentos de escape son en vano.
Hizo un movimiento y me dejo de espalda, cogió mis brazos y me empezó a jalar para que lo siguiera.
- Suéltame - Le grito alterada
- Cállate muñeca, la pasaras genial - Me da una sonrisa de boca cerrada
Llegamos a un cuarto que yo no conocía, era el único lugar que Aaron no me mostro y ya entendía el porqué, el cuarto estaba lleno de todo tipo de cosas para el acto sexual.
- Increíble no - Hace una breve pausa - Todos nosotros aportamos en algo para esta creación, todos la usamos
Intento zafarme de su agarre cuando veo que me sienta en una cama, en ella habían esposas en la parte de arriba y en los pieseros, con las cuales quede sin movilidad alguna.
- Sabes, te tengo muchas... - Se calla cuando escucha a alguien venir
NOTA: Que tal les parece el capítulo?, si les gusto no olviden votar, también recuerden que me pueden seguir en ig, que creen que pasara con Abbie?.
Ig:
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Vendida
Fiksi RemajaSabía que este momento llegaría, siempre lo supe, pero no lo quería aceptar, el hecho de ser vendida era algo normal en el pueblo donde vivo ya que la mayoría de familias les emociona el hecho de que sus hijas se casen con un hombre rico y adinerado...
