El sonido de puños impactando en la carne y huesos, el de las armas blancas y contundentes chocando unas con otras y el aroma a sangre, de fondo risas y aclamaciones hacia dos personas en medio de un círculo de gente, una pelea a puño limpio. La gente gritaba todo tipo de comentarios, algunos alentadores, otros no tanto.
—¡Vamos Kazakov! ¡¿Dejarás que una niña te venza?! —grita un hombre que se encuentra, por decirlo de algún modo, en primera fila observando la pelea, las risas y burlas no se hacen esperar.
—¡Vamos Lex! ¡Es solo un chico! ¡No te dejes ganar! —una chica, quién se encuentra al lado del otro hombre, gritó.
Cuatro jóvenes adolescentes, dos de ellos idénticos, se hallan caminando entre las personas con canastos pidiendo que hagan apuestas, "¿Ganará la chica o el chico?"
La pelea está reñida, ambos con varios cortes en brazos y muslos, junto a varias contusiones, sus rostros hinchados y ensangrentados, sus respiraciones agitadas. La chica, Lex, escupe un poco de sangre, se limpia la barbilla, sonríe, gruñe, ya había encontrado un punto débil en su contrincante. Corre hacia él, lanzándole tierra a la cara y justo antes de impactar contra su cuerpo, se desliza en el suelo y toma una daga, como se encuentra a su espalda, salta sobre él, se aferra con las pocas fuerzas que le quedan y coloca la daga en su cuello, dando a entender que ganó la pelea.
—Gané —le habló al oído, con la voz ronca por la pelea, él suelta un resoplido a modo de risa y asiente con la cabeza —. aho- —se calla, porque siente algo punzante en su costado, nota que le quitó su cuchillo y lo mantiene presionando dónde sería su riñón.
La gente aclama por un ganador, por lo tanto, Lex le hace un corte en la mandíbula y Kazakov en su cintura, la sangre se hizo notar, terminando la batalla en un empate. Aunque ella nunca se dejaría ganar, así que les puso una traba a sus pies y cuando cayó lanzó la daga rozándole la oreja, dejándola como la ganadora.
—¡Y nuestra ganadora es...! ¡Damas y caballeros! ¡Nuestra ganadora! ¡Alexis Jaivira! —anunció una joven pelirroja y pecosa, quién luego le lanzó una blusa negra a Alexis y una remera negra a Kazakov. —Felicidades Nicky, perdiste la apuesta... Otra vez.
—Sí... Perdí, pero injustamente —se rió, levantándose del suelo y quitándose un poco la tierra del rostro —cachorra tramposa —dijo despeinando a Lex, ella lo miró con falsa molestia, ya acostumbrada al apodo.
—Cállate Nati, aún me debes esas flechas envenenadas —se alejó dándole una mirada de esas que sentís que deberías estar 10 metros bajo tierra —. Y un abdomen nuevo. Gracias, TJ. —Ella simplemente asiente con la cabeza.
—Pero... Lex, esas flechas las hace Wolfram —la mira con súplica, pero Lex se dio la vuelta mirándolo mal. Tanto a TJ como a Nicky les recorrió un escalofrío por la espalda.
—No le digas así, es un buen chico que, al igual que yo, fue separado de su familia —lo miró fijamente a los ojos, luego sonrió. —Cuando lo veas dile que después le pago con lo de siempre, —luego se volvió a TJ —gracias por ayudarnos con la apuesta, espero que no te castiguen por esto. Ah y gracias por la blusa —dijo mientras se ponía la blusa —. Y su nombre es Démian. Que tengas suerte... Nati.
Con eso, se alejó camino al río, para curar sus heridas. Los cuatro jóvenes que recorrían la multitud juntando las apuestas, se encontraban sentados contando lo recaudado y riendo. Y los dos chicos que estaban con Alexis se miraron el uno al otro.
—Yo... Mejor voy a buscar a mi padre, no vaya a ser cosa que se me castigue por llegar tarde a la reunión con el consejo.
—Tori... ¡Por favor, no me dejes sólo! ¡Ese tipo da miedo!
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La Cacería
Fantasía♤~~~~~♤~~~~~♤~~~~~♤ Todo comenzó el día en que el Clan Hâ-Marsky, atacó una pequeña aldea que vivía entre los límites del Clan Hâ-Marsky y el Clan Sildá. Atacaron por la noche, la gente de esta aldea era pacífica, cultivaban sus alimentos en la tier...