Estoy en el Upper East Side, concretamente en Yorkville, donde me crié y viven mis padres. Una casa urbana adosada de casi 800 m², donde en el pasado faltaba espacio y ahora hay exceso de él, a pesar de que mis hermanos menores vivan allí junto con Valeria, que tras la muerte de mi abuelo decidió unirse a la vivienda familiar.
Aparco en donde puedo, me dirijo hacia la entrada, respiro profundo y toco el timbre. No tardo en escuchar los pasos y el revuelo que hay detrás de la puerta; se abre y hay una mini cabeza pelirroja asomándose, yo me inclino a verla, es Gretel la hija de Christopher.
-¡Tía Ann ha llegado!- chilla, con tan solo 5 años le está sacando canas a mi hermano, heredo el carácter de Valeria, rayos.
-¿Qué tal estás renacuaja?- me agacho, le doy un beso y un abrazo mientras veo a Emilia sosteniendo la puerta, mirándome con emoción, ella fue nuestra nana de pequeños y es la ama de llaves.
-¡Muy bien!- se aparta de mí y comienza a tirar para que vaya con ella pero la detengo.
¡Espera!...déjame saludar a Emilia- la pequeña se suelta y me mira con impaciencia para poder arrastrarme hacia los monstruos, yo giro y veo a mi segunda madre- Dame un abrazo, ¿No?- sonrió encogiendo mis hombros con los brazos abiertos y ella se lanza a ellos, me funde en un abrazo de esos que reparan el alma.Mi niña- dice tiernamente, se separa pero mantenemos las manos agarradas y me inspecciona- estoy muy bien, feliz de verte, llevabas sin venir mucho tiempo.
-Lo sé, con tantos cambios, ensayos y rehabilitaciones no podía venir a las comidas familiares- ella rueda los ojos- a parte sabes cómo se pondría Valeria al ver comiéndome una bandeja entera estando a régimen estricto de dieta - empieza a reír a carcajadas- creo que te lanzaría por las escaleras por tal pecado- le doy un beso en la mejilla- prometo no desaparecer tan seguido- le guiño un ojo.
-Estas perdonada, sólo por esta vez- desvía la mirada y abre los ojos, me giro a ver a Gretel golpeando el pie y con una ceja levantada
- ¡Ni palabra de eso a la abuela!- hago el gesto de pasar un cierre por mi boca, ella lo repite y asiente, aunque sé que me chantajeará con eso después - llévame con los demás.
Hace caso y me lleva a rastras al salón principal, por el pasillo me topo con Christopher y casi impactamos por lo rápido que íbamos.
-¡Ehh Cuidado, Forrest Gump!- dicho esto le salta como un monito y él da un paso hacia atrás por el impacto - A veces busco dónde tiene el compartimento de la batería para sacársela- pone cara de psicópata y Gretel exclama un ¡Oye!, no paro de reír y taparme la boca con la mano.
-¿Ya están todos?- le pregunto.
-Sí y te advierto que la abuela tiene un entusiasmo fuera de lo común.
-¿Más?- lo miro incrédula.
-Sí, debido a que pudo extender su malévolo plan de dominar el ballet, gracias a ti- ruedo los ojos.
-Vamos, camina y no me animes tanto a entrar- yo resoplo, los empujo y el ríe.
Conforme nos vamos acercando a la enorme estancia, se escucha más el bullicio que hay en ella, me pongo tensa; desde que murió Ramsés deje de salir de fiesta o cualquier otra diversión, empecé a ser mas cerrada y aislarme del ajetreo, otra razón por la cual no venía a las reuniones familiares.
Entro en la estancia y no se percatan de que estoy allí, hay tanto ruido entre la música ambiental, conversaciones diversas y niños jugando, que Gretel grita a todo pulmón sobre mi presencia y cae un silencio sepulcral, todos me miran y viene la avalancha de saludos.
ESTÁS LEYENDO
Vivir sin control
ChickLitAnastasia es la prima bailarina del Ballet de New York, un suceso le lleva a dar todo de sí en el inicio de la temporada de presentaciones, perjudicando su futuro; lo cual hace que se replantee el qué hacer con su vida y salir de la vida cuadriculad...
