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Otro día más, ya por la tarde después de la escuela, me apresuré a quitarme el uniforme y ponerme ropa casual para irme al trabajo, al parecer Maya le había dicho a mi madre que íbamos a salir juntas, así que al fin, podría salir por la puerta cómo una persona civilizada y no cómo una fugitiva loca.

T/M: Cuídense ¿Sí? Maya, le dices a tu hermano que traiga a T/N, ¿Vale?

— Mamá... sabes que John no me agrada.

T/M: Pero es un chico, y su presencia sirve de algo cuando de ir sóla se trata ¿No?

M: Vale, vale... Le digo que la acompañe, gracias por dejarla ir conmigo señora T/A.

T/M: No hay de qué, siempre y cuando la nena no sea un desborde.

— ¡Mamá!

A: Ya váyanse ¿Sí? Las personas normales queremos paz.

— ¿Puedes... No imitarlo?

A: ¡Camiseta!

Y así fue cómo me transformé en un tomate, vaya pelotudez decirle a mi hermanita lo que había sucedido en el hotel, ya que ahora se la pasa recordándome que ví el abdomen de Niki, el cuál no estaba nada mal, de hecho, ¡PERO T/N! No tienes que preocuparte de eso ahora ¿Verdad? Je je.

Me apresuré a salir de la casa y Maya me siguió para agarrarme del brazo con una sonrisa.

— Sé lo que está pasando por tu cabeza, y no... Que sean mis ídolos no significa que me vaya a enamorar de ellos ¿Sí?

M: ¿Entonces por qué te sonrojas cada vez que escuchas la palabra "Camiseta"?

— Ya!! No empieces tú también ¿Sí? Es normal que me ponga así, fue el primer abdomen que ví en mi vida, y aunque no lo fuese, ¡Era Niki!

M: ¿Así que el más bebito es el que está mejorcito?

— Yo no dije eso, ¿Sí?

M: Pero lo has pensado, chica.

— Ay, por Dios...

M: Anda, confiésalo.

— Todos ellos tienen su propio encanto ¿Vale?

M: ¡Y el de Niki es su abdomen!

Gritó mi amiga antes de salir corriendo, y yo claramente la seguí, tres cuadras después, el mundo volvió a odiarme plantandome el rostro contra el pecho de un chico.

M: Oh... por... Dios.

— ¿Es él, verdad?

M: Ajá... Pero ahora trae puesta la camiseta, así que su lindo abdomen no será admirado por tí esta vez.

N: ¿Hablaron de mi abdomen?

— No...

M: Sí, si hablamos de tu abdomen, y de hecho, creo que mi amiga se enamoró de su idol, ¡Adios!

— ¡Maya!

N: ¿Eh?

— Sí, ahm... ¿Qué haces aquí?

N: ¿En una cafetería? Pues, venía a pintar un lienzo, por supuesto.

— Ya, me refiero a aquí... Ahora... Te quedas en un penthouse, ¿No tienen servicio a la habitación?

N: No está mal un poco de aire ¿Sabes?

— Claro, claro...

N: Por cierto, ¿Es normal entre amigas hablar de todos los chicos a los que ven sin camiseta?

𝐏𝐥𝐚𝐭𝐨𝐧𝐢𝐜 𝐋𝐨𝐯𝐞𝐬 [ɳเ-ҡเ ,, εɳɦყρεɳ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora