Soy William Alexander Blackstone y yo he de contarte una historia sumamente importante para mí; la historia de mi vida.
En Defhelstar, el único de cinco reinos donde la especie humana estaba al poder, existían diversos poblados, uno de los más importantes de todos esos muchos era Mëlindhor, puesto que en este lugar vivía nada más y nada menos que Alexander Armeldur; rey de Defhelstar.
Éste valiente rey, del cual abundaban historias fantásticas, había luchado desde joven contra los malignos seres oscuros que en Defhelstar habitaban. Expulsando así la oscuridad del reino y restableciendo la paz y el orden que tanto extrañaban los habitantes de este grandioso lugar.
La Paz se desbordaba en Defhelstar, desde hace muchos años había estado así y todos sus habitantes, ignorantes sobre todo lo que se avecinaría para el reino, creían que estaría así por muchos años más.
Yo sólo era un muchacho cuando todo empezó a cambiar en mi vida, sin preocupaciones, sólo estando ahí en ayuda de mi padre en su oficio de Herrero. Desde pequeño había tenido lecciones de como utilizar la espada en un duelo gracias a mi padre, él me había enseñado mucho sobre como defenderme con una espada, y estaba claro que eso me serviría en un futuro si seguía practicando.
Mi padre, Armand Blackstone, un hombre de cabello negro y ojos color miel, eran muy claros, tan claros que podría decir que son dorados, yo heredé diversas de sus características. Él luchó en el ejército del Rey Alexander contra los seres oscuros, y sin duda fue uno de los mejores caballeros. Mi padre acompañó a el rey en todas sus aventuras, luchando para conseguir la paz de Defhelstar, y al haber pasado por todas esas batallas juntos, ninguno pudo evitar construir un fuerte vínculo de amistad entre ambos. Al finalizar la guerra entre hombres y seres oscuros, el rey insistió en agradecerle a mi padre obsequiándole; diversos artefactos para que su negocio de Herrería prosperara y algo de dinero, mi padre, como un humilde hombre herrero insistió en que no era necesario, pero las insistencias del Rey Alexander eran frecuentes y mi padre terminó aceptando.Cuando la paz finalmente llegó a Defhelstar, mi padre continuo trabajando en la Herrería en donde yo le acompañé desde pequeño, fue ese el lugar en donde él mismo me contaba sobre sus maravillosas aventuras con el Rey Alexander y sus antiguos compañeros caballeros en la lucha. Eran relatos sumamente interesantes y fantásticos en los que incluía sus enfrentamientos, acercamientos a criaturas mágicas, espadas realmente poderosas y por supuesto me hizo saber que el mal nunca podrá triunfar sobre el bien. Ni en un millón de años.
Desde niño siempre quise ser un gran caballero, tal cual como lo fue mi padre, y lucharía hasta la muerte defendiendo y batallando por el reino en donde vive mi familia. Luchando por mi reino.
Mientras que no había grandes amenazas para el reino, yo sólo me mantenía ayudando a mi padre a fabricar espadas, herraduras y demás.
Y ya que lo he mencionado, quiero presumir que mi padre con la ayuda de algunos duendes y otras criaturas, forjó la maravillosa espada que porta el Rey Alexander; Lightbringer*.
Mi madre me regaló un rollo de pergamino la tarde de mi cumpleaños número diecisiete, yo no le había dado uso aún después de dos meses. De repente, ella irrumpe en mi habitación, en donde yo permanezco acostado en mi cama mirando al tejado.
- William, hijo. Ve hasta el mercado y cambia éstas monedas de cobre por algo de alimento para la cena de esta noche.
-Por supuesto, madre. Iré en unos minutos.
Pronuncie las palabras con voz ronca, pues no había pronunciado palabra desde hace casi un par de horas.
Observé a mi madre que aún no se marchaba. Ésta misma me lanzó una mirada profunda y seria, la cual significaba una sola cosa: "Si no obedeces ya mismo, te pondré un fierro caliente de la herrería de tu padre en la piel".Mi madre no sería capaz de hacerlo. Estaba seguro, pero era mejor no probarla ahora mismo. Por lo tanto me levanté de la cama de un salto y forjé una sonrisa hacia ella.
- Eso quiere decir que, ahora mismo iré.
Salieron de mi boca las palabras, mientras aún mantenía la sonrisa. Megan es el nombre de mi madre. La bella mujer que me dio la vida, era más baja que yo unos centímetros, esto se debía a que estuve creciendo mucho durante el transcurso de este último año. Mi mamá tenía el cabello café con algunas canas que apenas aparecían en su coronilla pues ya tenía cuarenta y dos años, y la vejez se hacía presente, sin embargo, seguía luciendo hermosa con sus ojos color miel (que mi hermanita Lucy había heredado de ella), y ese vestido verde que llevaba puesto la hacía ver más joven aún.
Yo, soy muy diferente a ella, mi cabello es más claro y sólo llega hasta mis orejas. Mientras que su piel es blanca, la mía es aceitunada y tostada, mis ojos son más oscuros y profundos, mido aproximadamente un metro ochenta, probablemente más. Mi contextura es un delgada pero mis brazos han tomado músculo debido al esfuerzo en la herrería de mi padre. Es bueno, teniendo en cuenta de que tengo sólo diecisiete años de vida.
Avanzo hasta llegar a un lado de mi madre, ella me siguió a través de nuestra casa en donde pude observar a mi hermanita Lucy de quince años, idéntica a mi madre, en absolutamente todo, y a mi hermano Jake de trece años de edad, su cabello negro, y ojos como los de mi padre, sin embargo, conservaba el color de piel blanco que mi madre tenía. Mamá avanza junto a mí colocando su mano izquierda en mi hombro derecho y acaricia un poco el lugar como muestra de cariño. Mi madre puede ser fastidiosa y exasperante, pero la amo. Ahí, en mi hombro derecho, donde ella sigue con las caricias, se encuentra mi marca de nacimiento. Es bastante extraña, es una mancha un poco más oscura de lo que es mi color de piel natural pero si se detalla mejor, luce como una especie de sol. Bastante peculiar.
Recuerdo que, de pequeño, solía preguntarle a mi padre sobre ésta extraña marca; él sólo respondía que la tuve desde que nací.
Salí de casa mientras mi madre se despedía de mí y me entregaba la pequeña bolsa con las monedas de cobre adentro de ella. Me encaminé al mercado, sin saber que esa sería probablemente la última vez que estaría en casa...
*Lightbringer: en español "portadora de luz".
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Historias antiguas de Defhelstar
FantasyLa historia narra los acontecimientos en la vida del joven William Alexander Blackstone en el antiguo poblado de Mëlindhor. Will creía que nada interesante pasaba en aquél poblado, hasta que descubrirá un secreto muy valioso en medio de una conspira...