-¡Los de primero por aquí! ¡Los de primero venid aquí!- gritaba un enorme hombre cerca del tren que acababa de llegar a su destino. Había sido un viaje largo y en algún momento del trayecto había anochecido.
Lentamente los alumnos de primero se fueron reuniendo alrededor del gigantesco hombre, que si no fuese por su enorme barriga bien podría haber parecido un jugador de baloncesto. Una vez estuvieron todos, los condujeron hasta un lago, donde los esperaban pequeñas barcas en las que cabían al rededor de cuatro personas.
Eva se había montado con tres desconocidos, una chica rubia contaba emocionada como el calamar gigante que supuestamente vivía en el lago había sacado una vez a su padre del agua cuando éste se había caído de la balsa en su primer año. Eva se asomó intentando distinguir algo en las oscuras aguas, suponiendo que un bicho tan enorme debería poder verse incluso a gran profundidad. No consiguió ver nada. Cuando se dio por vencida en su búsqueda del cefalópodo gigante y levantó la cabeza se encontró con la imagen de un magnífico castillo que alzaba sus torres hacia el cielo. Desde el lago la oscura silueta del castillo alumbrado por la luna resultaba imponente. Eva supuso que ese era precisamente el motivo por el cual los de primero llegaban al castillo desde el lago, para que admirasen su belleza, rodeado de pradera y bosque.
Cuando desembarcaron los hicieron pasar a un enorme recibidor, de techos altos y muy espacioso. Todos murmuraban maravillados, sorprendidos por la grandeza del que iba a ser su nuevo colegio. Una puerta se abrió y por ella entró un hombre regordete, castaño y con orejas de soplillo. Se hizo el silencio más absoluto entre los alumnos, todos aguardaban a que el recién llegado hablase.
-Bienvenidos a Hogwarts- saludó. Su tono era imponente pero al mismo tiempo transmitía cierta calidez y amabilidad-. Soy Neville Longbottom y seré vuestro profesor de herbología. Al mismo tiempo soy el jefe de la casa Hufflepuff, aprovecho para daros la bienvenida a los nuevos miembros de ésta y del mismo modo a todos los demás alumnos que seréis parte del colegio a partir de hoy. Ahora mismo se os asignará una casa, a la que perteneceréis el resto de vuestros años en Hogwarts. Como ya sabréis, vuestras buenas acciones sumarán putos a vuestras respectivas casas y las malas los restarán. Dependiendo de estos puntos al final del curso una de las casas se llevará la Copa de las Casas. Así que ya sabéis, portaros bien, vuestra casa será como vuestra familia. Sé que los que tenéis hermanos mayores habréis oído de todo sobre la ceremonia de selección, pero os aseguro que no tenéis de que preocuparos. De nuevo, bienvenidos a Hogwarts, jóvenes magos.
Dicho esto finalizó su discurso y se abrió la puerta que daba paso a un enorme comedor, donde los alumnos de cursos superiores ya habían tomado asiento en sus respectivas mesas. Cada una de ellas tenía una bandera, la de la casa correspondiente supuso Eva, y todos parecían muy animados.
Al fondo estaba la mesa de los profesores, y delante de ella una banqueta con un sombrero raído. Para sorpresa de los nuevos alumnos y regocijo de los antiguos, el sombrero comenzó a cantar. Era una bonita poesía sobre las cualidades de cada casa y los requisitos para entrar en ella. Gracias a la cancioncilla Eva empezó a hacerse una idea de qué tipo de gente residía en cada una de ellas y se preguntó si ella encajaría en alguna o si la mandarían de vuelta a casa.
Hicieron una fila y uno a uno el profesor Longbottom fue llamando a los alumnos, a los que el gorro asignaba una u otra casa. Mientras la fila avanzaba Eva observaba entre curiosa y fascinada el techo que imitaba al cielo estrellado del exterior y las velas encendidas que por algún motivo no derramaban cera sobre los alumnos sobre los que flotaban.
-Etxebarri, Elaia.
Eva desvió su atención hacia la chica que había conocido en el tren, que parecía que se encogía intentando desaparecer en el taburete.
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Tras esos ojos de hielo
Fanfiction¿Qué pasa cuando pierdes lo que más amas en el mundo? ¿Qué pasa cuando lo único que te queda es algo que tu instinto rechaza? ¿Qué pasa cuando un dragón y un shek solo se tienen el uno al otro...