Caramelos.

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Aquel día es sábado media tarde cuando se encuentra terminando de acomodar su departamento, MinHo le había pedido de favor que cuidara de JeongIn durante un par de horas puesto que él y MiYeon tenían una cena demasiado importante que no podían posponer ni llevar al niño, JiSung por supuesto no se había quejado, por el contrario esperaba de manera paciente, aprovechando para tomarse un tiempo para él mismo y su espacio, cosa que no hacía hace bastante tiempo.

Su tranquilidad duro realmente poco puesto que su teléfono vibró justo cuando dieron las 7:30, leyó rápidamente el mensaje y bajo corriendo justo cuando el conocido coche negro que MinHo manejaba se detuvo en la calle y la pareja bajo del auto, Han se tomó unos segundos para analizarlos.

MiYeon llevaba un vestido largo y justo color rojo vivo que se aferraba a sus curvas de forma exquisita, seguramente llevaba zapatillas y llevaba un blazer negro que parecía afelpado sobre los hombros, lucía el cabello rubio ondulado y suelto sobre sus hombros enmarcando su fino rostro, lucía preciosa, tal como una modelo, pensó JiSung.

MinHo por su parte llevaba un traje negro que le lucía fantástico porque se amoldaba a sus hombros y le abrazaba el torso con ganas dejando a la vista los músculos fornidos del alfa, la camisa blanca y una corbata roja, Han analizo si lo hacían a propósito, intuyo que sí. Iba perfectamente peinado en un moño alto y utilizaba todos sus anillos, hasta el de matrimonio.

Durante unos segundos JiSung la odio. La odio demasiado cuando observo las joyas caras sobre ella y como el brazo del alfa se aferraba a su diminuta cintura. La odio cuando vio su rostro superficial y la mueca tensa en el rostro del mayor. La odio por como lo saludo murmurando algo como que sus dos alfas hablaban maravillas de él y después como había besado la mejilla del rizado dejando su asqueroso labial ahí. La detesto más cuando descubrió que ella era todo lo que él no podría ser para MinHo porque no era lo correcto, porque había llegado tarde a la vida de Lee, la detesto por tener al alfa con ella y no saber aprovecharlo.

"¡Sung, Sung!" La voz aguda del niño fue lo que lo hizo despertar de su trance incómodo, lo vio pelear con la puerta antes de tenerlo a un lado.

"Hola, cielo." Le sonrió inclinandose para tomarlo en brazos, el niño inmediatamente se le colgó del cuello tal cual un monito.

"Esperamos regresar pronto, muchas gracias, JiSung." MiYeon miro unos segundos al niño antes de mirar al castaño.

"No sé preocupen, lo pasaremos bien, ¿A qué sí dulzura?" Le hizo cosquillas al niño haciéndolo reír.

"¡Sí! Seré bueno." Frotó con cariño su pequeña nariz con la mejilla del omega.

"Si te da problemas no dudes en hablarnos, JiSung. Vendremos en seguida por él." Esta vez fue MinHo quien intervino sin alejar su mirada del chico.

"Estoy seguro que no será el caso, es un niño obediente y nos vamos a divertir mucho." Apenas el niño escondió el rostro en el cuello del castaño este comenzó a mecerlo.

"Tengan buena noche, nos vemos más tarde. Despídete de mamá, mi amor." La mujer se acercó a JeongIn para darle un beso pero el menor ni siquiera se movió, solamente se limitó a levantar su manita y decir adiós. JiSung quiso reír.

"Debe estar cansado" justifico el ojiazul restándole importancia, la incomodidad en el rostro de la mujer fue notoria.

"Sí, tal vez. Vámonos ya, MinHo." Se despidió de JiSung antes de dar media vuelta y subir al auto.

"Muchas gracias, Sung, te recompensaré más adelante." Ambos sonrieron al mismo tiempo sin prestar mucha atención a la omega que los miraba desde el coche.

"Espero que el pago valga la pena." Guiñó antes de caminar dentro del departamento al mismo tiempo que MinHo se marchaba.

Amantes ☞ MinSungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora