En un lugar hay una máquina
la cual marca siempre a la
quinta, va de la palabra en
palabra, pocos lo encuentran pero tú
buscaste, no sé para que lo haces
y mucho menos que esperas recibir.
Ahora ya nadie sabe bien escribir,
tienes que entender porque lo hice,
cinco palabras yo te diré siempre,
minutos, horas, te puede tomar entender
para hacerlo debes descifrar, tratar de
salvar a la humanidad ya condenada
tu responsabilidad es no puedes huir,
vida tras vida llevarás la carga
en tu quita vida tú escribirás
el nuevo mensaje para en un
minuto la maldición a alguien pasar
uno será el nuevo número elegido,
tendrás que esforzarte en el escrito
que de eso dependerá el mundo.
Escoger pasar la maldición es difícil,
un gran reto pues verás sufrir,
poema, tras poema elegidos igual morir
en tus propias manos por tenerla,
el último texto de tu mano
segundo a segundo el tomara forma
lo dicho se hará una realidad
escribirás con sangre para alguien especial
en ese instante él o ella
el cargo de maldito llevará siempre.
Tercero será en tomar el título,
lo llevará tatuado con gran honor;
dedicaras cada instante en guiarlo bien
en el camino de tonto poeta,
el más grande camino en un
cuarto sin una entrada o salida.
Lo siento por no guiarte más,
quemarás mis poemas en la hoguera
y irás después a mi purgatorio
en una pequeña balsa hecha del
quinto poema escrito por tú sucesor.
Minuto, un minuto y nada más.
Te dejo, ya no me necesitas
puedes seguir tu desgracia sin mí,
despedir a este tonto ya debes
de este mundo terrenal me voy
este glorioso destino es mi nuevo
mundo al que me marcho ahora.
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Lo que el poema ocultó
شِعرMensajes ocultos en los poemas se encuentran entre versos y rimas se esconden bien para que solo los que han sido bendecidos por el gusto de la poesía pueden leer y entender.
