Si tu boca fuera prisión

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Hoy lo entendí todo
estoy en ti perdido.

Sin saberlo soy prisionero
intentando ser sentenciado
de por vida a tus labios,
oh prisión de soles rojos.

Sé que debería escapar,
estar, planear, cavar,
nunca dejar de sonar
tazas en las rejas,
en fin siempre molestar;
no es que no lo quiera
ciertamente pero ella
inflige en mi locura,
ansiedad y calma,
de tal manera
olvido lo que era vida.

Anheló eternamente ser prisionero.

Mirar por siempre rojo,
ocaso eterno de tu labio,
residente de un beso
impuesto a ser fuego
rojo carmesí encendido.

Por los dioses prometido,
otra vez me siento Ícaro
rondando un sol encarnado.

Una sentencia fue otorgada
nadie evitara mi llamada.

Besos eternos y caricias
entrelazadas, esas
son mis tareas de prisionero
o premio porque te quiero.

Lo que el poema ocultóDonde viven las historias. Descúbrelo ahora