032 - Un malentendido.

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Mordiéndose el labio con nerviosismo, Hoseok por fin tomó la decisión de llamar al timbre de la puerta. Llevó un largo rato de pie frente a la casa de Namjoon cuestionándose si era una buena idea o mejor salir corriendo.

Cuando la puerta se abrió casi saltó de su piel.

—Hola —saludó con una sonrisa.

Vestido con jeans de mezclilla sencillos con una playera amarilla Namjoon le devolvió la mirada y abrió más la puerta.

—Hola, pasa.

—Con permiso —dijo Jung aceptando el par de pantuflas que le ofrecía el pelimorado.

Se quitó sus propias zapatillas deportivas dejándolos a un costado de otros pares de zapatos en la entrada y rápidamente siguió a Nam cuando habló.

—Vamos a mi habitación.

Estaban ya a pocos pasos de la entrada en su camino a la escalera cuando una voz femenina dulce vino desde el interior de la casa.

—¿Joonie?

Hoseok escuchó a Namjoon maldecir por lo bajo, no tuvo que esperar mucho para preguntar qué sucedía cuando una mujer delgada, con anteojos y de cabellos oscuros realmente cortos salió de lo que podría ser la cocina enfrentándolos en el pasillo.

—¿Joonie? ¿Ya llegó tu amigo?

Viéndose realmente resignado Nam se giró hacía ella. —Íbamos a mi habitación.

—¿Sin presentármelo? ¡No lo creo! —chilló ella riendo en alegría.

Como si le hubiera contado un chiste y no una respuesta con aire fastidiado. Hoseok se llenó de curiosidad ante la dinámica frente a él.

En eso la mujer sonrió y se acercó a Jung tomándolo por sorpresa cuando lo abrazo y besó su mejilla con dulzura.

—Hola, cariño. Soy la mamá de Joonie.

—Hola, señora. Soy Hoseok —sonrió reflejando la propia sonrisa de la contraria.

Todo anterior nerviosismo se esfumó y su habitual energía alegre se vio renovada ante la confianza que la madre del pelimorado irradiaba.

La contraria tarareó en de acuerdo.

—Bienvenido. Es bueno conocer amigos de Joonie, casi no trae a nadie a casa. Aunque no me sorprende con ese genio que se carga.

—Mamá... —Namjoon se quejó.

—Su padre y yo aún nos preguntamos porque salió así, ¡Quizás nos lo cambiaron en el hospital! —dijo soltando una carcajada jovial.

—¡Mamá!

—Oh, vamos, Joonie. Aun así te quiero mucho —se acercó a Nam y lo colmó de besos en toda la cara.

Hoseok tuvo que ocultar su diversión detrás de su mano cuando el pelimorado se quejó abiertamente porque su madre lo soltará.

Con un último beso en la frente, la señora Kim se dirigió con suavidad hacía Jung.

—Bien, ¿Tienes hambre?

Namjoon comenzó a decir. —Nosotros íbamos a...

—Preparé albóndigas, ¡Tus favoritas!

Un suspiro exasperando salió de Nam y paso una mano por su cara cuando su mamá simplemente lo ignoró y siguió divagando en su camino a la cocina.

El jugador de vóley tuvo que morderse el labio para no reír. Quien le hubiera dicho que se encontraría con esto.

EUTL || Vharem. «Borrador»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora