015 - Es uno de los más dolorosos sucesos.

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Un profundo silencio reino entre los tres. Había tanta frialdad en los ojos de Min que, Hoseok permanecía paralizado al ser objetivo de esta y le hacía querer salir corriendo.

—No los he presentado —habló Tae, sin inmutarse del tenso ambiente—. Hoseok hyung, Min Yoongi —dijo señalando al pálido—. Yoongi hyung, Jung Hoseok —presentó, sonriendo para el jugador de vóleibol.

—Juegas vóley —comentó el pelinegro, sin impresión alguna en la voz.

Una sonrisa forzada tiro de los labios de Jung, antes de responder de la misma manera. —Y tú básquet.

Nadie dijo nada después de eso y el aire sólo se volvió más tenso.

Para Hoseok siempre ha sido fácil hacer una conversación y generar amistades con rapidez. Sus amigos solían decir que era demasiado carismático y alegre que simpatizaba mucho. Sin embargo, en ese momento el líbero no tenía intención alguna de ser agradable con Min.

—¿Eres el capitán de tu equipo?

La pregunta arrogante de Yoongi le dio tentación al de hebras grisáceas con rosas de bufar.

—Soy el líbero —respondió con orgullo.

—Ya veo... —esta vez Min no escondió su desinterés, y Jung se retuvo de virar los ojos—. Tae no me ha hablado de ti, ¿de dónde se conocen?

Había nombrado cariñosamente al menor adrede. Y claro que el líbero lo notó.

Con desagrado, Hoseok recordó que esa vez también interrumpió el pálido. —Nos topamos una vez en el comedor —sonrió después de agregar—, y también compartimos cálculo.

—Mm... —murmuró Yoongi.

Sin borrar su sonrisa, Jung miró a Tae quien había permanecido en silencio viéndole a los dos intercambiar palabras.

—Taehyungie solo vine a saludarte.

«¿Saludarlo? Le iba a abrazar... ¿De dónde se tomó esa confianza? Y además... ¿Qué pasa con ese ridículo sobrenombre?» era lo que rondaba sin detenerse por la mente de Min.

—¿Te quedaras para verme practicar? —con nerviosismo e ilusión, le cuestionó Jung al menor.

—Yo... —Tae dudó.

Realmente no era amante de los deportes, incluso le sorprendió descubrir que Hoseok era jugador de vóleibol. Y ni siquiera sabía a dónde habían ido los de su curso después de que desocuparon la cancha.

—Por favor, ¿sí? —los ojos del líbero brillaban.

—De acuerdo —aceptó el de hebras claras, siendo testigo del repentino sonrojo de las mejillas del mayor.

La sonrisa que le brindó Jung, le hizo creer a Taehyung que podía iluminar el mundo entero.

—¡Iré a calentar! —dijo Hoseok animado, corriendo hacía sus compañeros de vóley que yacían verificando que la red estuviera colocada a la altura correcta.

Como habían quedado solos, Taehyung se giró hacia Yoongi, y tuvo que alzar un poco la barbilla para verle a los ojos, ya que como suele ser, el rostro del pelinegro no le decía nada. Comenzaba a notar que Min no tendía a sonreír, y ni siquiera mencionar el reír frente a los demás. Y le parecía curioso, porque ni siquiera le sonreía a Mark, quien era su amigo.

«Pero... yo he visto sus rosadas encías más de una vez» pensó Taehyung.

—Estaré en las gradas —le habló al jugador.

Una neblina extraña rondaba en la mirada de Yoongi. Se sentía inquieto, saber que alguien más aparte de él andaba detrás del menor, no era agradable. Sólo quería a Tae para él, y de una manera egoísta no quería que el menor le diera entrada a su vida a nadie más que a él. Pero eso era imposible. Así que sólo le quedaba cuidarlo de aquellos que quisieran dañarlo.

EUTL || Vharem. «Borrador»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora