CAPITULO OCHO

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CAPITULO OCHO

--¿aun no sales?—pregunto Elijah en la puerta de mi habitación.

Tome aire y valor para salir, estaba consciente de que lejos de ser una chica corriente, era bastante hermosa, tenia una belleza diferente a la de Rebekah, cabello castaño ahora recogido en un moño que dejaba al descubierto mi clavícula y vestia un hermoso vestido color rojo que hacían que mis ojos azules brillaran mas.

Pero no era mi aspecto lo que me preocupaba... las palabras de Stefan me atormentaban, aunque en el Grill me mostré segura, ahora estaba nerviosa.

--creo que ya estoy lista—abri la puerta, de nuestros hermanos Elijah y yo éramos los últimos en salir.

Elijah me escaneo y sonrio.

--estas preciosa—me indico.

Intente sonreírle pero la amargura no me dejo.

--¿Qué sucede?—pregunto dándose cuenta de inmediato que algo me pasaba.

Vacile un poco.

--hermano, de verdad crees que nuestra madre vino aquí solo para unirnos...-- susurre, no sabia quien mas estaría cerca escuchando.

--¿para que otra cosa seria?—dijo con un tono de voz que me indico que también sospechaba.

--Elena recibió una nota de nuestra madre, quiere verla—lo mire a los ojos—sabes que la ultima vez que se reunió con un doppelganger no salió muy bien.

Conocía la ira de las brujas, ¿despues de años y años de sufrimiento Esther estaría dispuesta a olvidar toso y aceptar a su familia tal y como era? No crei... no después de lo que me hizo.

--¿Qué insinuas?

--suposiciones mias—indique—Niklaus la mato y las brujas la castigaron por siglos por crear vampiros, ¿y si es una amenaza para el resto...?

Alarmado Elijah me miro, así es hermano, también aprendí a desconfíar.

--no hagamos conjeturas antes de confirmar nada—me dio su mano para llevarme por el pasillo—hablare con Elena, sea lo que sea que trama nuestra madre, lo sabre.

Le sonreí de nuevo, volví a mi expresión común, tenia que dejar la preocupación para después del baile.

Entramos al salón de baile y al parecer ya estaba atestado de gente, alcance a ver a Kol junto a la alcaldesa y Nik junto a unas chicas que reian tontamente.

Y entonces le vi.

--guau—sonreí de lado—ese esmoquin nació para ser usado por ti.

Stefan lentamente se giro a verme, absorto y con un ligero reconocimiento en los ojos...

¿acaso...?

--ojala pudiera decir lo mismo de ti.

Ah...

--jum, que cruel—dije—pero no nos engañemos Salvatore, se que me veo hermosa.

--tanto como para tener que chantajear a un chico para un baile.

Levante una ceja en su dirección, idiota, estúpido...

--un chico que esta siendo demasiado grosero como para ganarse el premio que le prometí—dije de mala gana.

--¿y ese es...?

--no tan rápido—le indique mi mano—primero tienes que ganártelo con méritos.

BROTHERHOOD-- TVDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora