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La historia comienza en el momento en que la vida de Hasegawa Langa se hunde en el abismo de la desesperación, que por más señales de dominio hayan nunca serán suficientes para afrontar los problemas y poder salir de aquel lúgubre abismo sin fin.

Muchas veces la gente común es capaz de superar la depresión quedando así como una etapa más en su vida, más un triste recuerdo que seguramente olvidarán, dejando todo en el pasado y reírse de si mismos al recordar dicha etapa donde la desesperación reinaba.

Pero en este mundo imperfecto, no todos tienen la fuerza de voluntad para poder levantarse y seguir con sus vidas, buscando así un refugio o fuente de satisfacción y descanso que les permita despejar su mente y tener ese momento de paz que tanto añoran, para después despertar y enfrentar el verdadero mundo en el que viven y así cada día seguir con su caída y descenso de poco a poco en aquel abismo que los consume sin dejar rastro de nada.

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Un quejido resuena por la habitación, seguido por el sonido de un metal chocando contra el suelo y un goteo constante que no parece acabar, el suspiró sofocado delata el desespero por buscar el descanso a su sufrimiento y el inhalar la heroína le da la satisfacción de un descanso que no a tenido en días cruzando sus límites y sufriendo un colapso.

Después de la muerte de su padre, Langa y su madre (Hasegawa Hanako) se mudaron a Okinawa, siendo esta última en abandonarlo en la soledad de aquel departamento por el recuerdo que este le crea de su difunto esposo, mandándole el dinero exacto cada semana para poder sobrevivir está.

Es la mitad del semestre pero el primer día de Langa, llega tarde a causa del colapso que experimento horas antes, se limpio y cubrió las heridas con la chaqueta escolar, da un aire calmado y relajado un poco obstinado, cualquiera que lo viera pensaría que es un adolescente normal con problemas de normales y una vida normal siendo todo lo contrario, lo que lo lleva a sacar provecho de esto y poder fingir algo que no es, viviendo su realidad con una máscara ocultando sus verdaderos problemas y teniendo una sonrisa falsa que lo caracterizaba.

Toca la puerta del aula de clases con desanimo, el profesor lo invita a pasar y lo presenta, nada especial como cualquier otro.

- Hoy haremos bienvenida a un estudiante de intercambio, se mudó de Canadá y será vuestro compañero...- Langa se encontraba allí parado, sin decir nada ni mover un solo músculo, tal vez esperando una orden del profesor o debatiendo en su cabeza sobre su presencia en aquel salón de clases.

- ...¿Te importaría presentarte?- Pregunta el profesor con cierto recelo hacia Langa.

Langa hace una reverencia hacia sus compañeros -Mi nombre es Hasegawa Langa y tengo 17 años, un placer - Concluyo así.

La mayoría de sus compañeros empezaron a juzgar con su entrada al salón y crear rumores que se extendieron rápido por el aula sobre la razón de su mudanza, no hay nada de que preocuparse ya que rumores son eso, rumores, rumores que solo se crean con la intención de ofender o difamar a una o varias personas.

- Como llegas a mitad del semestre necesito que me presentes todos los trabajos que fueron asignados- Hizo una pausa para dar un vistazo a su carpeta, sacando varias hojas y pasárselas a Langa.
- Este será tu plan de estudio, pero para ser menos tedioso se te asignará un tutor ¿Alguien?- Pregunto para evitar ser él el que tuviese que escoger.

Nadie hazlo la mano a Excepción de aquel chico de tez blanca, ligeramente bronceada, con ojos color ámbar y cabello indomable y puntiagudo, color rojo, Reki. El profesor duda un momento ya que es visto que no es de los mejores estudiantes, pero acepta sin sobrepensarlo tanto.

- Puedes sentarte al lado de Kyan, será tu tutor- Langa avanza hasta aquel lugar vacío al lado de Reki, sentándose sin dirigirle la mirada a este.

Las clases transcurrieron con dificultad el poco interés sobre Langa había aumentado un poco creando historias estúpidas sobre su mudanza, todas inciertas, deseaba volver a "casa", si así se le puede llamar, anhelaba su momento de gloria donde el dolor toma su cuerpo y su mente se despeja sacando toda inseguridad y problema, dejándolo bajo el efecto de los analgésicos e hipnóticos y sentir ese "flash" que llega con un placer intenso, y a los pocos segundos un estado de sedación total y cierta eufórica.

Estos pensamientos lo desconectan de la realidad centrándose en la dependencia creada por los narcóticos, y al escuchar voces ajenas vuelve en sí escondiéndose detrás de un muro para evitar ser visto y se debate si está bien escuchar una conversación que no le incumben, pero es demasiado tarde, ya lo está haciendo.

- Es una mierda, te enteraste que su padre lo abandonó- comenta la primer persona.

Su despertar ya era una desgracia y las mil preguntas de ¿Por qué? ¿Por qué yo? Pasan por su mente haciéndole imposible seguir escuchando la conversación ajena, cuando termina dándose cuenta que las respuestas a sus preguntas son una incógnita suena la campana que indica el final del receso, haciéndole dirigir al salón sin saber más sobre la conversación pasada, sin dejar de lado su egocentrismo, ni sospechar que esa conversación no tenía nada que ver consigo... Sino con Reki.

Sus constantes juegos autodestructivos le hacen hundirse más en su burbuja de ansiedad y desesperación por encontrar una cura a su dolor.

Una mano se agita delante su cara y alza la mirada para encontrarse con la cara de ahora su tutor.

- Hace rato concluyeron las clases, ¿Quieres comenzar tu tutoría?- Pregunta felizmente con su sonrisa segadora deslumbrando a Langa, desviando este la mirada con el intento fallido de ocultar su sonrojó, ya que Reki lo noto a la perfección -Que lindo se ve apenado - Concluyó Reki en su mente.

-...- Solo asiente con la cabeza indicando a su contrario el comienzo de su tutoría.

Amor imperfecto ┆ Lanki Donde viven las historias. Descúbrelo ahora