Una guerrera está destinada a pelear incluso cuando la muerte se entromete en su camino. Destinada a dar hasta la última gota de sangre por su gente.
El amor era una debilidad, una debilidad que ablandaba todas las fortalezas y que poco a poco cons...
—Hola, Bellamy. Esta soy yo en mi día 46 después de praimfaya, las cosas siguen estando un poco pesadas pero no de la misma forma en que lo estaban antes. Hoy no ha sido el mejor de lo días, logré conseguir agua pero no he comido nada hace tres días. Una tormenta de arena se llevó los paneles solares y ahora el Rover está sin batería.—alejó un poco la radio de su boca para dejar largar un suspiro.—Te extraño. Es raro pasar de estar rodeada de 10 personas al día a estar completamente sola en un planeta. No ha sido para nada fácil, no extrañaba el sentimiento de saber que no tengo razón para seguir viviendo.—
Observó como ahora la misma tormenta de arena comenzaba a volver acercarse a ella, por lo cual se subió de nuevo al Rover y cerró las ventanas para terminar su nota.
—Fuiste la razón por la cual yo pude seguir intentando buscarle un sentido a la vida pero ahora que tú ya no estás....no se cual es esa razón. Y tampoco creo que tenga una.—murmuró.—Me tengo que ir, pero prometo mandarte otra nota de voz que no escucharás mañana. Te quiero.—
Tapo todo su rostro, sus ojos, sus brazos y metió la radio en el bolso que tenía. Comenzó a caminar por la fuerte tormenta de arena que hacia que se tambaleara levemente.
3 día
Al tercer día, Alessia se había quedado sin agua, sus piernas ya no querían caminar y sus labios estaban tan secos que le ardía relamerlos. Su cuerpo ya no aguantaba un paso más, llevándola a que tirara todas sus pertenencias al suelo para luego ella dejarse caer en la caliente arena.
4 día
Un molesto picoteo en el brazo de Alessia hizo que ella se levantara rápidamente, solamente para encontrarse con un cuervo picando su mano.