Una guerrera está destinada a pelear incluso cuando la muerte se entromete en su camino. Destinada a dar hasta la última gota de sangre por su gente.
El amor era una debilidad, una debilidad que ablandaba todas las fortalezas y que poco a poco cons...
—Raven, ¿Puedes oírme? Contéstame.—hablo bellamy por la radio. Aún sosteniendo la mano de Alessia.
—Dime que todos están bien.—
—Todos estamos bien. Hemos cerrado un trato con las personas de esa nave. Por cierto, el comunicador láser es abierto, así que pueden oír todo lo que decimos.—
—Me da gusto conocerlos. No somos malos...—las palabras de Murphy habían quedado en el aire cuando al parecer Raven había apartado el aparato de Murphy. Logrando que Alessia esbozara una sonrisa.
—Raven, mantenlo lejos de la radio.—
—Entendido.—afirmó Raven.
—Conocen las reglas. Pero para estar seguros, Coronel Diyoza, aquí se las repito. Si alguien trata de pasar la seguridad, desconéctalos. Si alguien hace algo que no fue acordado, desconéctalos. Si no tienes noticias mías cada hora en punto, desconéctalos.—
—¿Eso es todo?—preguntó con voz cansada la morena.
—No. Eso no es todo. Alguien quiere saludarlos.—afirmó bellamy con una sonrisa, pasando la radio a manos de Alessia.
—¿Raven? ¿Murphy? Me alegra mucho oír sus voces.—soltó con un suspiro de alivio.
—¿Alessia? No puedo creerlo.—
—Cielos, y a mí me dicen cucaracha.—murmuro Murphy del otro lado, provocando que bellamy y Alessia soltaran una leve carcajada.