Capítulo 9: " Tu Bello Talento"

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Andrew Kreiss

Antonio tuvo que salir, así que en ese momento que estaba solo, cantaba, amo cantar, es lo que más me gusta, no me importa si sueno como mujer, es más, yo siento que es especial, canto cuando él no está porque...tengo miedo que se burle de mi, cuando era más pequeño, mis amigas me apoyaban y hasta me pedían que les enseñara a cantar, pero los niños se reían de mi, mi mamá me decía que no debía llorar por eso, se ríen porque es diferente y no saben apreciar el don de las personas, y así lo creí toda mi vida, y además con los años fui ganando más aceptación, ya casi no habían burlas.

Pero ahora las cosas han cambiado tanto....desearía que las cosas fuera como antes, cuando no estaba comprometido y no sentía miedo todo el tiempo, y aunque sé que no puedo controlarlo a veces, desearía tener a alguien que me apoyara en momentos así, me deprime un poco que no hable con Antonio, de verdad, llegamos a casa y ninguno habla, así que cada quien tiene su vida aquí, en donde ninguno de los dos socializa con el otro, lo sé, se supone que no debería ser así, pero no sé que hacer, no sé como hablar con él, no sé como empezar con una conversación.

A medida que iba cantando me sentía tan bien, no siento que me falte el aire porque aprendí a manejarlo, a veces cambiaba la tonalidad de la voz, más agudo o más grave, la mayoría del tiempo la dejo entre la mitad de las dos, tomé un libro que tenía una historia de caballeros, empecé a imaginas los momentos y, lo gracioso, yo cantaba esos momentos, es como...si los pudiera interpretar con mi voz, la tonalidad describe lo que le pasa al personaje, pero no me daba cuenta de que alguien había llegado, dejé el libro en donde estaba y solo miraba por la ventana, cuando terminé sentí que alguien me miraba, volteé a ver la puerta....

Antonio: Eso fue....-se quedó callado, me dio tanto pánico que abrí la otra puerta y me escapé- ¡Andrew!- sentí que me seguía, podía escuchar sus pasos, subí corriendo las escaleras y apenas llegué a la habitación me encerré- Andrew, ¿puedes abrir?

Andrew: No- empecé a soltar lágrimas, recordé esos momentos de burla, llegué a quebrarme del llanto- déjame.

Antonio: Por favor no llores, solo....déjame hablar contigo- esperé un momento a que primero me calmara, porque no podía dejar de soltar lágrimas, de verdad me sentí mal, cuando me calmé un poco, me  preparé para la posible burla o comentario agresivo que fuera a decirme, le abrí la puerta y, me costo un poco, pero lo miré- cantas hermoso- me sorprendí un poco, me esperaba otro tipo de comentario, acercó su mano y secó mis lágrimas- ¿no te gusta cantar cuando estoy aquí?- negué con la cabeza.

Andrew: Pensé que te ibas a burlar, por eso lo hago cuando no estas- miré al piso- no tengo buena experiencia con esto- volví a soltar lágrimas.

Antonio: No llores-  me abrazó y yo simplemente, le correspondí- cantas hermoso, cuando llegué y te escuché, me acerqué más a verte, estabas tan inspirado que....solo quería verte así, feliz y expresivo.

Antonio

Cuando lo escuché cantar, al inicio me pareció raro, porque no tengo una mujer en la casa, fue lo primero que pensé, cuando me acerqué y descubrí que era él, quedé maravillado, jampas había visto ese talento, esa belleza de expresión, entonces empecé a fantasear....él cantando una de sus hermosas melodías y yo acompañando con mi violín, hasta soñé que podríamos trabajar los dos, juntos.

Pero, apenas me vio, al ver esa cara de impresión y susto, sabía que algo no andaba bien ahí, cuando lo escuché llorar, me dolió, de verdad me dolió, al parecer tenía miedo de que me burlara, pero yo jamás me burlo del arte, y menos si se trata de mi prometido.

Me la pasé horas abrazándolo, acariciando su cabeza y consintiéndolo, me contó su mala experiencia, amor, se burlaron de tu talento porque no supieron apreciarlo, pero yo lo aprecio tanto, que no creo que alcances a imaginarlo.

En la noche...

Ya nos estábamos arreglando para ir a dormir,  me acosté primero y lo esperé, cuando ya se acostó a mi lado, le quise pedir un favor pequeño..

Antonio: ¿Puedes cantar para mí?- me miró con una sonrisa- solo un poco.

Andrew: ¿Qué quieres que cante?

Antonio: Lo que sea, algo tuyo- nos acomodamos, dejé que se recostara en mi pecho y cuando empezó a cantar cerré los ojos y me puse a imaginar cosas bonitas, acariciaba su cabeza y seguía escuchando feliz, cuando terminó, me sentí...como cuando despiertas feliz porque sabes que tuviste un sueño bonito, pero para mi, ese sueño bonito fue real- te amo- por fin pude decirle, acarició mis mejillas y me dio un beso corto en los labios.

Andrew: Yo también te amo- ataqué por un beso más profundo, cuando nos separamos por aire, escuché una pequeña carcajada y se aferró más a mi pecho, cuando sentí que se quedó dormido, cerré los ojos y me sentí bien....

Hasta el próximo capítulo....

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