Jueves, 25 de diciembre de 2003
Eran las diez de la noche en Elche, Alicante. Dos niñas, una de seis años y la otra de cuatro, en una noche de frio invierno. Estaban las dos niñas cada una en su casa esperando con ansias que viniese Papa Noel y les entregue sus regalos, esos que tanto han ansiado por un año entero.
Las don niñas estaban aburridas y fueron cada una al jardín trasero de sus casas. Al tener verjas separando los jardines de sus casas, sus padres no estaban muy preocupados por si las secuestran o algo por el estilo.
A la tenue luz de la luna cada una de ellas jugaba en su patio. La niña morena, bastante alta para su edad, jugaba al fútbol sola mientras que la morena, pero algo bajita, estaba cantando Beautiful de Christina Aguilera, la cual captó enseguida la atención de la más alta. Ella se acercó a la verja para ver si podía verle el rostro a la persona, la cual, estaba cantando tan hermosa canción. Intentó hacer el menor ruido posible pero falló en el intento porque chafó una rama seca que había en su camino. La más bajita se percató de tal ruido y dejó de cantar para mirar en dirección del prominente ruido. La más bajita se levantó de donde estaba sentada y se dirigió hacia la verja por donde vino el ruido. La más alta se asustó y se escondió detrás de un árbol cerca de la verja que las separaba. La más bajita al acercarse se da cuenta del pie de la persona, la cual, se había escondido detrás del árbol.
-Hola - dijo la más bajita pero no recibió respuesta de vuelta.- Se que estas ahí. Te estoy viendo el pie.
Entonces la más alta cogió valor y se asomó para ver a la persona que le estaba hablando.
-Hola - dijo algo dudosa -. Perdón no quería molestarte, ni interrumpir tu canto - dijo avergonzada y un poco ruborizada, pero no se le notaba por la oscuridad de la noche.
-No pasa nada -. dijo con una sonrisa - ¿Cómo te llamas?- preguntó.
-Me llamo Natalia ¿y tú?- dijo la más alta extendiendo su mano entre las verjas.
-Yo me llamo Alba, encantada - dijo la más bajita estrechándole la mano a su acompañante.
-¿Qué hacías fuera a esta hora?
-Lo mismo te podría preguntar yo a ti - sonrió y soltó una leve risilla -. Mi hermana pequeña está durmiendo y mis padres están hablando con mi familia, y yo, estoy aburrida y me he salido fura a cantar mientras espero a Papa Noel con mis regalos. Espero y me haya traído un micrófono karaoke. Ahora cuéntame tú ¿por qué estas aquí fuera?
-Bueno yo también me aburrí mientras espero a Papa Noel y me he salido aquí a jugar a fútbol, hasta que te he escuchado cantar. Cantas muy bien - dijo con una sonrisa tímida.
-Gracias ¿y cuántos años tienes?- preguntó Alba curiosa.
-Tengo cuatro ¿y tú?
-Tengo seis.
-¿Quieres jugar conmigo a pasar el balón?- le dijo Natalia a Alba.
-Estaría bien. Así podríamos empezar a conocernos y a hacernos amigas - dijo la más pequeña con una sonrisa.
-Estaría guay ya que no tengo muchas amigas porque soy una niña extraña según muchas de mi colegio - dijo Natalia con el balón en las manos y bajando la cabeza tristemente.
-No te veo nada de rara. Al revés eres interesante. No les hagas caso a las niñas tontas de tu colegio - dijo Alba con una sonrisa en el rosto -. Venga pásame el balón por encima de las verjas.
-¡Voy!- dijo Natalia con una enorme sonrisa de felicidad.
Pasaron jugando tanto tiempo que no se dieron cuenta que ya era hora de los regalos que tanto ansiaban. Los padres de cada una salieron al jardín a llamarlas para que entraran, cada una a su casa para los regalos. Las dos niñas se despidieron prometiéndose que al día siguiente se volverían a encontrar en el mismo lugar para jugar juntas. Cada una entró a su casa con una sonrisa radiante en la cara.
Las vacaciones de Navidad iban transcurriendo muy rápido para las dos niñas. Efectivamente al día siguiente después de abrir los regalos se vieron en el mismo sitio de la primera vez, desde entonces, todos los días la pasan juntas hasta que sus padres las llaman para comer y/o dormir.
Al finalizar las vacaciones Natalia, junto a sus padres y hermanos, se tuvieron que mudar, por temas de trabajo de su padre, a Madrid. Alba se despidió con tristeza de su gran amiga Natalia, era tanta la tristeza que ella empezó a llorar. Mientras que Natalia se intentaba aguantar las ganas de llorar, fracasando en el intento. Se dieron un último abrazo, estrechándose con todas sus fuerzas. Se prometieron que cuando fueran más mayores se buscarían para reencontrarse y retomar su amistad.
Lo que ninguna de las dos sabía es que se volverían a reencontrar años después pero cambiarán tanto que las dos cuando se encuentren se sonarán de algo pero no caerán tan fácil para reconocerse. Estarán las dos en unas condiciones muy diferentes al futuro que se imaginaban cada una cuando eran pequeñas.
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Tu Voz // Albalia
FanfictionA la tenue luz de la luna cada una de ellas jugaba en su patio. La niña morena, bastante alta para su edad, jugaba al fútbol sola mientras que la morena, pero algo bajita, estaba cantando Beautiful de Christina Aguilera, la cual captó enseguida la a...