Indeseado

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En la obscuridad de aquella noche, con su mirada fija en el techo, trató de rememorar dónde había tenido que empezar con ese tropiezo tan grande que había sido fijarse en esos ojos color dorado, los cuales lo atormentarían por un largo,  largo tiempo.

La fugacidad de ese no sé qué, junto con las hormonas de su adolescencia y el horrible sentimiento de tener el falo entumecido con siquiera ver al rubio, le daba la sensación de querer cada vez más.

Todo había empezado tan rápido, el coqueteo, las miradas; a pesar de saber que ambos se dirigían a puntos diferentes de sus vidas y que sus mejores amigos de la infancia eran más que eso, la complicidad dentro de lo prohibido les había regalado cosas muchísimo más adictivas.

Decir que se complementaban era casi tan ridículo como pretender que el cielo era rosa, las vacas volaban y los cerdos cantaban, ambos sabían que su relación jamás sería lo que ellos buscaban, estaban lejos el uno del otro física y emocionalmente, además de perdida y jodidamente enamorados de sus amigos de la infancia.

Kuroo pensaba en Tsukishima como todo aquello que deseaba poseer, quería asfixiarse en su olor a talco de bebé y fresas, que penetraba hasta el otro lado de la red en sus encuentros; Tsukishima, en cambio, bobo,un poco más sentimental, y con inseguridades, deseaba la atención con urgencia, como si fuera agua en un desierto, más allá de lo que Yamaguchi pudiese ofrecerle, quería ser pionero en algo más riesgoso que la pureza del primer amor.

A veces el pelinegro pensaba que, si no fuera un completo imbécil y Tsukishima no tuviese tanto miedo por lanzarse a lo desconocido, quizá pudiesen funcionar, quizá el amor que él sentía por Kenma desaparecería mágicamente y que Tsukishima podría pretender que Yamaguchi era solo su mejor amigo de la infancia y que el dolor que le  causaría al pecoso solo sería momentáneo y no se clavaría en su ser para siempre, porque el pelinegro sabía que Yamaguchi no era más que un cuerpo pequeño rebasado por inseguridades y autoflagelaciones.

Hizo una mueca de disgusto, después de todo ¿No eran ellos parte de todo ese complot dentro de la mente de Yamaguchi? Él sabía que Tsukishima había admitido sus salidas... Antes de todo, antes de el rubio y el peliverde, antes de que todo fuera atolondramiento y amor... Unilateral, obviamente, porque Tsukishima seguía deseando con ansias locas el simple roce de las yemas de los dedos de Kuroo, el aire que respiraba, una mirada, una pequeña sonrisa.

Al principio, las promesas de verse no solían concretarse tan a menudo como querían, ninguno de los dos daba su brazo a torcer ni se decían "quiero verte ahora mismo", pretendían que su amistad era solo eso y que los besos fugaces en las comisuras en los labios eran solo errores que no se iban a volver a cometer... Pero se deseaban, vaya que lo hacían.

La primera vez que se sorprendió tocándose el miembro por encima de los pantaloncillos pensando en Tsukishima le explotó la cabeza, normalmente eso solo pasaba al ver a Kenma completamente empapado de sudor tras una práctica, pero ahora el motivo de sus más obscuros deseos era un rubio con ojos enormes enmarcados por un par de lentes negros que le retaba tras la red.

A veces pensaba que era simplemente la relación que tenían como rivales en la cancha, todo aquello que hacía que su corazón se acelerara con pensar en Tsukishima era simplemente la emoción de derrotar, sobreponerse... Ser quien domina.

Después de un tiempo entendió que no era del todo cierto, pero también sufrió en silencio ¿Era posible estar completamente enamorado de alguien y a la vez desear a alguien más? ¿Estaba bien? Claramente no. Pero poco le importaba, porque Tsukishima estaba ahí, a su disposición, haciéndole inflar el pecho cada vez que lo veía, porque lo veía, cada suspiro, el movimiento de su cabello, su respiración, el sudor en su frente, en su cuello, y Kuroo le respondía, daba el mejor espectáculo, aunque solo fueran cosas sutiles, miradas de menos de un segundo, acomodarse el pelo con la excusa de no ver bien, levantar el mentón... El performance era exclusivamente para él, las luces se apagaban a su alrededor y solo eran ambos, jugando a estar enamorados, a sentir algo más allá de la lujuria, el deseo de ser notados por alguien.

Lo llevaron un poco fuera del voleibol, se veían en cafeterías, puntos medios... Se tomaban de las manos por debajo de las mesas, abrazos a medias para sentir el calor de sus cuerpos, charlas banales, quejas de Yamaguchi, besos en la comisura de los labios...

Perdón, me giré de más.

No te preocupes.

Jugueteos en los parques obscuros por la noche antes de volver a casa... Pero nunca acabaron, en ningún sentido, para el enorme disgusto del pelinegro.

¿Por qué jugar a quererse si nunca completarían el proceso?

Porque es divertido jugar con fuego.

Hasta que ya no lo es.

De pronto sus reuniones se espaciaron más, el rubio necesitaba atención, atención que Kuroo ya no quería darle, porque él perseguía ahora la realidad, y la realidad era que Kenma era todo su querer y deseo.

T.K.: ¿Por qué no me contestas? Que me dejes en visto me lastima.

Reeleía el mensaje una y otra vez.

Pero ¿Qué podía contestarle?

Tsukishima lo sabía bien, sabía que estaban jugando, que lo suyo no era más que momentáneo, un 'tal vez' nunca habría significado un 'si', y pretendían un futuro juntos, claro, pero nunca tuvieron siquiera un presente, jamás concretaron nada, todo era a medias, un medio querer, medio entregarse... Nada palpable ni trazable de un amor real, solo era una broma de muy mal gusto.

Todo había acabado.

¿Pero por qué le dolía? ¿Por qué se sentía tan extraño viendo ese mensaje sin responder? Tan atrapado y asfixiado, quería ir corriendo a dónde Kei pero a la vez no quería verlo jamás, quería sentarse en el piso a llorar y a la vez solo reírse por lo bobo que había sido.

¿Por qué después de tantas emociones ahora lo único que sentía en su ser era repudio?

Tan indeseado.

Un corazón roto que estaba asqueado consigo mismo, porque todo lo malo que podía hacer en nombre del amor, lo había hecho: engañar, mentir, ser parte de que a alguien le rompieran el corazón, porque él lo sabía perfectamente.

La primera vez que notó a Yamaguchi Tadashi realmente no pensó nada de él, una persona irrelevante que solo estaba ahí, revoloteando alrededor de Tsukishima.

Luego empezó lo que a Kuroo le gustaba llamar 'la cacería', el juego del gato y el ratón entre Tsukishima y él, la realidad es que todos sabían lo que pasaba entre el rubio y el pecoso que se le quería meter hasta por los ojos, pero al pelinegro no le importó, él sabía que saldría vencedor, aún en las sombras, aún si nadie lo notaba, dentro de sí era el ganador en el arte del engaño y podría decirse que en el del amor, a pesar de no saber si Kenma le correspondía y mantenerse esperando una respuesta a una pregunta que nunca había hecho... Para él era más fácil adentrarse en algo que sabía que podía desechar a intentar algo en lo que podía ser herido, o al menos eso pensaba, porque ahora ahí estaba, con el corazón hecho girones y sintiéndose culpable.

Maldito e imbécil Tsukishima Kei, con su cara bonita, con sus ojos color miel y su estúpido amor distorsionado.

Maldito e imbécil Kozume Kenma, porque lo enamoró sin siquiera notarlo, porque su sonrisa eclipsaría el puto sol y si él se lo pidiera incluso se convertiría a cualquier religión, lo dejaría todo solo por estar a su lado por la eternidad.

 Maldito e imbécil Yamaguchi Tadashi, por dejarlo meterse tanto en su relación, no controlar a Tsukishima, con su carácter de mosca muerta y sus ojos de venado a medio morir.

Todos eran culpables de este dolor tan asfixiante, todos y cada uno de ellos habían contribuido a su propia destrucción.

Contuvo las lágrimas y suspiró 10 veces, tenía que controlarse.

Tú: ¿Nos vemos?

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Hola, holaaaa.

Lamento abandonarlxs todo este tiempo, pero sepan que he regresado.

Agradezco muchísimo su paciencia, cariño y comprensión (y obvio que no me lincharan, aún)

Cuéntenme qué les pareció el capítulo y cómo han estado, yo con mucho trabajo y detalles, estuve con medicación un tiempo por depresión pero estamos de vuelta (a escribir, no a deprimirnos).

Saludos.

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⏰ Última actualización: Sep 29, 2024 ⏰

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