Akaashi Keiji
Ahí estaré.
...
Después de enviar este último mensaje, Akaashi apagó la pantalla de su celular, dejando ver su fondo de pantalla, Kenma.
— Mierda. – maldijo, recordando que hace unas horas le había prometido a Kenma jugar videojuegos con él, sin embargo, ahora con este imprevisto sería imposible.
— Akaashi-san, ¿Nos puede recordar que es una integral indefinida? – preguntó el profesor, observándolo por encima de sus lentes, con el plumón sobre el pizarrón.
Todos dirigieron la mirada al pelinegro, quien se encontraba guardando su celular en el bolsillo derecho del pantalón.
— Se puede ver exactamente como eso, la familia de antiderivadas de una función. – dijo, después de haber aclarado su garganta.
— Me gusta saber que pone atención, Keiji.
Akaashi ajustó sus gafas sobre la raíz de su nariz. — Siempre lo hago. – respondió.
Las demás clases transcurrieron con normalidad, el sonido de la chicharra después de unas cuantas horas indicó a los alumnos que podían guardar sus cosas.
Akaashi metió los cuadernos que se encontraban sobre su pupitre en la mochila, bebió un largo trago de una botella de agua que tenía y se puso de pie.
— Espera, anteojos. – dijo Atsumu tomándolo por el brazo, antes de poder poner un pie fuera del salón.
— Akaashi, Akaashi Keiji.
— Como sea, anteojos. ¿Cómo puedo agradecerte la amabilidad por la tarea que me pasaste?
Osamu recargó su codo sobre el hombro de su hermano. — Dice mi hermano que tengan una cita, él paga todo, así te devuelve el favor. O quizás puedas pasarle tú número, ya sabes.
— ¡Oh dios mío, cállate copia barata mía! ¡Soy heterosexual!
— ¡Tú eres la copia barata!
Akaashi carraspeó un poco la garganta.
— Lo siento, tengo prisa. – dijo mirando como ambos estaban por pelearse. — Atsumu-san. – dijo esta vez dirigiendo su mirada al gemelo rubio. — No hace falta devolver el favor.
— ¿De verdad? Vaya, siempre estoy acostumbrado a pagar por las tareas, Osamu es un egoísta. – miró a su hermano entrecerrando los ojos, haciendo reír a su gemelo.
— Si me disculpan, me retiro. – se abrió paso hasta salir del aula, en donde caminó algo apresurado al salón de Kenma, en donde seguía sentado, a su lado estaba otro chico, conversando con él.
— Kenma. – elevó la voz desde la puerta, llamando la atención de ambos.
— Bien, nos vemos, quizás podamos jugar algún día ese juego que dices. – le dijo antes de ponerse de pie, acercándose al pelinegro, saliendo juntos del salón.
— ¿Qué hacías con ese chico? – preguntó parando su caminar, con un semblante de seriedad.
— Hablábamos, claro está.
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𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐟𝐥𝐨𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.
FanfictionUn corazón roto no puede volver a amar hasta que este sane por completo. En busca de llenar ese vacío que quedó en sus corazones, Akaashi y Kenma deciden empezar una relación. "Sé que pretendes que soy él" ¿Cómo será el tipo de relación que tengan...
