Un híbrido de oso lucha por estar delgado, luchando contra los estandares de los de su especie, pero tal vez un gatito lo llevara por el camino de su destino.
Un nuevo día comenzaba y él sol comenzaba a aparecer entre las montañas llenas de nieve, al igual que la ciudad, pintada de blanco.
Era otro día de invierno, los pájaros comenzaban a cantar y a esas horas de la mañana un lindo gatito iba muy abrigado por las calles.
Se podía ver su nariz de botón roja debido al frío, al igual que los nudillos de sus pálidos dedos, en donde llevaba dos grandes bolsas llenas de comida.
Él gatito agradeció con un suspiro al estar en casa, abrió y cerró la puerta para poder entrar y quitar la nieve de sus botas.
Se sacó todos los suéteres, pues en la casa había calefacción y al escuchar la televisión encendida sus ojitos se iluminaron.
Dejó las bolsas de comida en el comedor y fue casi corriendo a acurrucarse con su ahora regordete novio.
Se lanzó a sus brazos provocando que el osito, que momentos antes había terminado su gran desayuno, ercutara.
"UUURRRPPPP.... ¡Gatito! Al fin llegas, te extrañe mucho"
Él osito empezó a besar las mejillas rojas de su noviecito y soltó una risita cuando sintió las frías manos amasar su barriga hinchada.
"Yo también te extrañe osito, ¿comiste todo tu desayuno?"
Al recibir una afirmativa de su novio besó sus labios muchas veces y apretó su manija de amor.
"Que buen osito eres, te mereces muchos mimos y muchos besos"
Al mayor le brillaron los ojos y se dejó hacer, sintiendo como su novio subía la sudadera que se aferraba a su barriga, para comenzar a dar caricias por todo el cacho hinchado del osito.
Jungkook gimió y abrió más las piernas, permitiéndole a Yoongi acomodarse mejor y ronronear gustoso al ver a su osito con los ojos cerrados disfrutando de los mimos.
Su gatito interno estaba más que feliz, tener que cuidar a su novio era lo mejor del mundo, así que sonrió travieso y apretó sus rollitos que comenzaban a formarse en su espalda.
Jungkook abrió los ojos y se sonrojó al captar la sonrisita traviesa de su novio.
"¡Yoon!"
"¿Si osito?" Habló el gatito pretendiendo inocencia.
"Te encanta apretar mi barriga"
Dijo avergonzado el osito, recibiendo un asentimiento de su pareja.
"¡Eso es porque eres tan apapachable!"
Chilló feliz Yoongi, besando sus mejillas y mordiendolas en el proceso, sacándole un gritito asustado a su novio.
"¡Yoon, eso duele!"
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"¡M-Maldita sea!" Gruñó Jungkook intentado de nuevo subirse un par de jeans, desde que había empezado su hibernación se había olvidado de los jeans, cogiendo un gran amor por los pantalones de chándal, pues estos no apretaban su barriga rellena y eran muy cómodos.