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Capítulo tres.✓

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-Narra Lena-

Seis días habían pasado demasiado rápido, aún recordaba minuciosamente los detalles de aquella noche de Luna llena, recordaba lo que ella había hecho por mi. Mi enfermedad no había avanzado y la razón era clara: mis esfuerzos y su intervención habían dado resultado. Me había negado a volver y eso lo había enfadado, ¿Pero cómo podía hacerlo, como volver cuando ya le había entregado mi corazón a la hija de un traidor? Mi castigo fue muy caro, por mi falta moría lentamente ante sus ojos, lo que él desconocía era que así como una vez muchos se atrevieron a darle la espalda y unirse a uno. Está vez había sido exactamente igual, muchos de sus hijos lo consideraban injusto por el castigo que me había dado, cuando él mismo me había enviado aquí.

Su preocupación había disminuido demasiado, mi enfermedad a la cual ella siempre se había referido como nuestra desaparecía de mi, un poco más rápido cada día, nuevamente vivía la vida en el mundo terrenal con paz y alegría aquella que le dibujaba una sonrisa enorme en el rostro.

Esa sonrisa que era mi favorita, ya que solo me pertenecía a mi.

Me entraba cartas a diario describiendo el amor que sentía por mi, besaba mis labios con ternura y era tan pícara como un amante lo podía ser.

Me veía leer mientras se sentaba en la ventana a recatadamente vigilar a nuestros hijos, los cuales habían sido ajenos a nuestros problemas y ahora nuestra reconciliación.


Ángel CaidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora