«Quizás nuestros cuerpos
se llegaron a conocer tanto
que desataron ese sabor
amargo de no poderse tener»
Shadow
Siento sus tersas manos recorriendo mi rostro con ataraxia , cierro los ojos dejando que mi cuerpo reaccione a sus caricias y me dejo guiar hacia el interior de la habitación donde una suave melodía nos acoge.
Mi cuerpo se tensa al percibir su aliento en mi nuca y siento como una sonrisa se ensancha en su perfecto rostro.
— Entre mis brazos siempre estarás a salvo — su voz es pausada y hace que me sienta segura, pero no lo suficiente como para hacer que mis latidos se acompasen.
El salón está iluminado por unas débiles velas que solo permiten ver las siluetas de nuestros cuerpos en tanto una lámpara de techo cae encima del piano dejando entrever el contorno de las manos del pianista.
Me giro quedando solo a centímetros del rostro del hombre que me vuelve cenizas, pero que al mismo tiempo abraza mi piel haciéndola arder de placer.
Nuestras miradas se penetran y ya no es preciso pronunciar palabra ya que nuestros cuerpos hablan por sí solos.
Poso una de mis manos en su hombro y sin quitar el contacto visual recorro con las yemas de mis dedos su brazo hasta llegar a su mano haciendo que se entrelacen en el acto . Acaricio sus desnudos nudillos y tomo su otra mano colocándola en mi cintura . Sus dedos se aferran a mi piel y lo hago girar al compás de la melodía que hace que seamos una sombra en medio de una ardiente hoguera.
Mientras que nuestros cuerpos se embriagan me toma con posesión y me pega más a él intentando robarse el calor que mi cuerpo emana, haciendo que mis dedos sientan la necesidad de acariciarlo con más ímpetu.
—¿Te quema el fuego o el deseo? —susurra cerca de mi oído.
—Yo creo que en este momento es más ardiente el ferviente deseo que nos tenemos que el fuego de las velas— la melodía lenta, provoca que la pasión aumente, sustituyendo nuestras respiración por leves gemidos.
Nunca he estado con nadie, nunca me han poseído, pero hoy estoy dispuesta a todo con este hombre, todo con él es más que sobrevivir, es vivir en un estado de constante lujuria y euforia desenfrenada.
Cuando la melodía acaba se separa de mí, haciendo que me enfríe , pero su mirada , esa mirada que odiaba tanto pero que en las noches hace que la piense y la anhele, me recorre buscando el defecto , buscando a esa niña indefensa , malherida e ingenua , pero en cambio no la ve , su rostro se mantiene indescifrable , impasible mientras me rodea y se coloca a mi espalda.
Su nariz aspira el olor de mi cabello y mi piel se eriza al sentir cómo lleva mi mano a su entrepierna y se acaricia a sí mismo como enseñándome a darle placer.
Siempre había pensado que el placer era algo efímero ,que el deseo se iba con el tiempo, que todo tendría un fin, pero lo cierto es que con él, van creciendo a cada momento hasta llegar a un punto que duele no tenerlo.
—¿Disfrutas de la velada, mi querida Shadow?—susurra en mi oído y atrapa con sus dientes el lóbulo de mi oreja.
– Si –digo apenas en un susurro.
– ¿No crees que hay algo superfluo en esta habitación?–
– ¿Lo hay?– pregunto confundida, observando lo poco que se ve a mi alrededor, pero siento que no sobra nada.
– Claro que lo hay – afirma seguro – Acompáñame.
Toma mi mano y se dirige al magnífico pianista que toca las exquisitas y sexys notas sin parar.
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Ámame desde la oscuridad
Tajemnica / ThrillerUn amor y una venganza. Una luz y una oscuridad. Un tiempo que marca el camino hacia lo desconocido. Un rostro sin identificar, una mirada que atrapa a mil demonios y unos labios a punto de atacar. Él es la sombra que la noche esconde Ella es l...
