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—C-Camilo~ —murmuró entre un pequeños jadeos, separándose un poco de él por la falta de aire.
—Sabes tan bien~ —susurró, hundiendo su rostro en el cuello de su tío para dejarle pequeñas marcas.
—¡CAMILO! —gritaron desde el otro lado de la puerta.
—¿Q-qué pasa, mamá? —preguntó, separándose rápidamente de Bruno para contestar.
—Vamos a ir al pueblo, ¿quieres venir?
—N-no, mamá. Estoy cansado, me voy a quedar a dormir.
—Está bien. Creo que tu tío está en su cuarto. Si necesitas algo, ve a decirle, ¿okey?
—Okey, mamá.
Camilo suspiró y volteó a ver a su tío. Lo observó con detenimiento... era simplemente hermoso. Pero al mismo tiempo tierno, con esas lágrimas que le daban un aire de niño asustado.
—Por favor, Omega... déjeme hacerle mío y solo mío~
Bruno entreabrió los ojos y miró a Camilo. Él quería que lo marcara, que fuera su Alfa...
—¡N-no! —gritó, empujándolo para quitárselo de encima.
Camilo se levantó sorprendido, mientras Bruno se arreglaba rápidamente y caminaba a la salida de la habitación de Camilo, sin notar que el menor lo seguía.
—¡Omega, ven aquí ahora mismo! — ordeno Camilo con un tono dominante y molesto.
—¡N-no!
—¡Quieras o no, te voy a marcar! ¡Serás de mi propiedad! —Camilo tomo con fuerza el brazo de Bruno deteniendo al mayor con brusquedad.
—C-Camilo... tu instinto te hace hacer esto — Bruno con fuerza empujo a Camilo y corrió al baño que se encontraba dentro de la habitación de camilo, rápido se metió dentro de este cerrando la puerta con fuerza y colocando el seguro.
Camilo comenzó a golpear la puerta con insistencia.
Del otro lado, Bruno lloraba. Se sentía confundido. Quería el calor de Camilo, pero... eran familia, compartían lazos de sangre.
—¡Omega, no me obligues a derribar esta puerta!
—¡Camilo, reacciona! ¡Tú no eres así!
De pronto se escuchó una voz femenina, Bruno al escucharla de inmediato supo que era su sobrina Luisa, con alivio al saber que alguien vino ayudarlo abrió la puerta... era Luisa. No... ¡era Camilo transformado en Luisa!
—C-Camilo!... creo que estás en celo y... y por eso estás actuando así --dijo para nuevamente intentar cerrar la puerta, pero ya era tarde el menor ya estaba adentro con el.
—Omega... dije que serás mío y solo mío —levantó la mano, dispuesto a golpearlo.