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Ya era un nuevo día en el pueblo de Encanto, lo ciudadanos se encontraban haciendo sus tareas cotidianas, pero cierta persona estaba atrapada en sus pensamientos., Camilo estaba sentado en una banqueta en el pueblo, dibujando garabatos en el suelo con una delgada rama, mientras su mente no dejaba de pensar en su Tío. La confusión y la inquietud lo invadían.
Pov Camilo
No podía dejar de pensar en él, en mi Tío. ¿Por qué no pude controlar mi Alfa interno? Apenas soy un cachorro... Bueno, en realidad ya tengo 18 años, técnicamente ya soy un adulto, ¿no? Pero no puedo evitar sentir que estoy perdiendo el control. Necesito el consejo de otro adulto, pero ¿quién podría ser el indicado?
Me quedé pensando en ello. ¿Quién podría entender lo que estoy sintiendo? Al principio, pensé en mi padre, pero enseguida me di cuenta de que no sería una buena idea. Mi madre se enteraría, luego mi abuela... y eso sería el fin. ¿Entonces, mi tío Agustín? me pregunté. Él es alguien en quien confío, aunque no estoy tan seguro de cómo podría reaccionar.
— Bueno no tengo de otra— Camilo se levantó y fue a buscar a su Tío, fue directo a casita, savia que su tio no le gustaba salir por su mala suerte de que le pasen demasiados accidentes, al verlo sentado en uno de los sillones, camino detrás, e acercándose a él, llama su atención, tocándole el hombro.
— oh, Hola Camilo, ¿qué pasa? —dijo Agustín mientras que se volteaba a ver a Camilo, sonriendo ligeramente.
Camilo soltó un suspiro de frustración, y con todo el valor del mundo se dispuso a hablar con su tío.
— E-eh, sí, T-tío... quería preguntarle algo... más bien pedirle un consejo —respondí, nervioso.
— ¿Seguro que yo? ¿Por qué no a tu papá? —preguntó, mientras se cruzaba de brasos.
— Porque si le hablo a mi padre, se lo dirá a mi madre, y mi madre a la abuela... y mi abuela... me matará —contesté con una risa nerviosa, aunque sabía que, en el fondo, lo decía en serio.
— Tiene sentido... —dijo, pensativo—. Bueno, dime, ¿qué pasa?
— Bueno... verá... T-tengo un amigo que... se enamora de un Omega.
— Aja... —respondió, mostrando poco interés al principio.
— P-pero... ese omega es mayor que el... incluso es su familiar —Lo susurré, pero, por alguna razón, mi Tío se detuvo, como si hubiera escuchado más de lo que yo pensaba.
— ¿CAMILO, ACASO TE ENAMORAS DE BRUNO? —gritó con incredulidad y con una expresión de sorpresa.
Camilo por el pánico le hizo taparle la boca rápidamente a su tio, mirando alrededor para asegurarme de que nadie escuchara, especialmente Dolores.
— ¡Sssh! Dije que es un amigo —murmuré, quitando mis manos de su boca.
— Camilo, tú y yo sabemos que no es un amigo —dijo, en tono serio, con una mirada fija en los ojos del menor.