IV

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— Alfa t-tonto... — Bruno susurró, la voz quebrada por la tristeza.

— Vamos, Omega, por favor... — respondió Camilo, su mirada llena de preocupación.

— N-no, no quiero que sea así... — sollozó, las lágrimas resbalando por sus mejillas.

Bruno miró a Camilo, con los ojos llenos de desilusión y tristeza.

— ¿Q-qué...? — preguntó Camilo, sintiéndose perdido y frustrado por la confusión que le ocasionaba su tío.

— S-Si quiero que seas tú, pero... — La duda pesaba en su corazón, un gran remordimiento de conciencia estaba en la cabeza de Bruno.

— ¿Pero ¿qué? — insistió Camilo, deseando entenderlo y saber lo que pensaba su tío.

— C-Camilo, solo te ayudaré, pero no dejaré que lo metas... — dijo con una voz firme, pero su voz temblaba.

— Pero, Ome-... — Camilo intento oponerse, aunque sentía que las palabras se quedaban atrapadas en su garganta al escuchar la voz de su tío.

— C-conformarte con eso. Estás ebrio, y no quiero hacerlo con un Alfa ebrio — mencionó, esbozando una sonrisa que ocultaba su preocupación.

— Y-ya veo... está bien — suspiró Camilo lleno de frotación, sintiéndose derrotado.

Con un movimiento decidido, Camilo se bajó los pantalones, revelando su dura erección.

— Chúpala — ordenó, su voz cargada de lujuria y deseo.

Bruno tragó en seco al ver la gran erección de Camilo a pesar de que el menor era joven tenía un gran miembro, su corazón latiendo con fuerza. Se inclinó lentamente, sintiendo la mezcla de nervios y excitación mientras acercaba sus labios. Sin embargo, Camilo lo tomó del cabello, exigiendo que se moviera más rápido la boca de Bruno.

— Mmmmh!~ — gemía Bruno, dejando que la ansiedad se mezclara con el deseo, dejándose llevar por los movientes que hacía Camilo para guiar su felación.

Camilo empezó a mover la cabeza de su tío más y más rápido, disfrutando de la calidez y suavidad de la boca de Bruno que rodeaba su miembro. Las lágrimas brotaron de los ojos verdes de Bruno, que estaba atrapado entre el placer y la incomodidad.

— ¡D-Dios, a-ah! ~ — Gimió con fuerza Camilo, no podía con tanto placer que le brindaba su tío.

En un momento intenso, Camilo empujo con más profundidad la boca de su tío hacia su miembro corriéndose dentro de la garganta de Bruno, quien quedó sorprendido y casi aturdido por la experiencia.

— Buen chico — susurró Camilo, sacando su miembro de la boca de Bruno, miro con satisfacción la escena que tenía enfrente de él, Bruno con la boca llena de esperma inclinándose para darle un suave beso en la frente.

Errores Maravillosos.                                     [OMEGAVERS]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora