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Al final, fue fácil alcanzarlos. Primero tome a la chica y le clave el cuchillo en la espalda, soltó un grito y luego se la clave en la cabeza, acabando con su vida.

— Una menos –dije sacando el cuchillo de su cabeza para lamer la sangre la cual escurría por todo el filo– Esta tibia

Los dos otros dos habían parado su andar para mirar horrorizados la escena, luego volvieron a salir corriendo sin importarles si su amiguita seguía viva.

—Estúpida, es obvio que esta muerta.–Escuche decir a Z en mi cabeza.

Rodé los ojos por su comentario. Seguí corriendo para alcanzar a lo otros dos, pero el tal Max me arrojo una roca y la esquive fácilmente, vaya, al parecer estos quieren dejarme noqueada.

Salté hacia él, lo tomé del cabello y le hice varios cortes profundos en la cara, podía escuchar sus gritos y el otro chico solo se quedó paralizado mirando la escena.

Mire al chico que tenia agarrado, su cara estaba irreconocible y de las heridas salían sangre a horrores manchando mi vestido blanco, si, era blanco.

Sonreí de oreja a oreja y lo apuñale dos veces en el brazo derecho y dos en el muslo izquierdo.

—P-para, p-piedad —Murmuró a duras penas, que débil, apenas y le hice unos cortes en la cara y lo apuñale 4 veces.

—Déjame darte un último toque —tome bien mi cuchillo y se lo puse en su boca para contarle las mejillas.

El gritaba del dolor y se retorcía, mi vestido estaba manchado de su sangre y la de la otra chica. Finalize mi trabajo con una sonrisa y me aparte de él, ¡Que lindo!.

—¡Estas muy lindo! –dije aplaudiendo– pero ya no me sirves –alze mi cuchillo para enterrar este en su cabeza– descansa.

Saque el cuchillo de su cabeza y de la herida empezó a salir sangre salpicando mi cara.

—Jajajjaja —me levante y vi al otro chico que estaba a punto de cruzar la salida—Como si fuera a dejarte.

Lancé el cuchillo a una distancia inhumana y callo justo en su cuello, su cuerpo quedó paralizado unos momentos para caer al suelo de rodillas y luego por completo. Una muerte rápida.

Me acerque al cuerpo de chico, me agaché y tome mi cuchillo para guardarlo en mi bota, esto fue muy divertido.

—Debería hacer esto seguido —Solté en un murmuro para levantarme, darme la vuelta y volver por donde vine, mi madre debe estarme esperando.

Después de eso me llevaron con Slenderman y mi madre se fue por su lado no sin antes decirme que me visitaría, no seguido pero lo haría.

=Actualidad=

—Y así fue mi primera matanza —finalicé mirando a la niña frente a mi.

—Después de eso Zero te dejo aquí con Slender verdad?

Asentí en respuesta.—Si, me visita una vez cada 6 meses

—Y decidiste quedarte aquí con Slender y conmigo?

–En realidad solo me quedo unas noches aquí y me voy, prefiero estar sola–me levantó–bueno, tengo que irme.

—Adiós –Dijo Sally para tomar su osito y desaparecer por el pasillo.

Camine hasta la salida y salí por la vieja puerta de madera que había allí. No es que me de una vida cómoda viviendo con Slenderman, como dije, a veces me quedo allí unas noches y me voy a la cuidad más cercana.

Salí del bosque y camine por la gran carretera desolada, aquí culmina mi historia. No es la gran cosa pero me gusta hablar sobre mi vida.

Soy una asesina, conocida como Zero 2.0, ¿Porque 2.0? Me encanta matar a mis víctimas a través del espejo, que su alma quede atrapada en este para poseer su cuerpo y destrozarlo yo misma mientras ellos ven como su lindo cuerpo humano es destrozado lentamente por alguien como yo.

Escuche una bocina detrás mío, vi de reojo y vi una camioneta con un hombre al mando, venía solo. Este paro el vehículo y se bajo para caminar hasta a mi.

—Oye niña, ¿Que haces aquí tan sola? ¿Donde están tus padres?

Que ingenuo.

—Me perdí Señor —Dije finguiendo tristeza y miedo— ¿Podría llevarme al pueblo que queda a unas millas de aquí?

—Claro, sube.—dijo subiendo al vehículo.

Me acerca a la camioneta, subí al asiento del copiloto mientras el hombre prendía el carro para darle marcha.

Hubo un silencio incómodo por unos minutos hasta que el rompió el silencio.

—¿Y como te llamas?

Lo mire por unos largos minutos para formar una sonrisa en mi rostro que no la vio debido a la oscuridad

— Zero, dígame 2.0 —Respondí con una sonrisa un tanto macabra en el rostro. El me miró confundido por mi respuesta para mirar al frente y ver la carretera.—¿Y usted?

—Richard —dijo mirando al frente.

Richard eh? Bueno, sus horas de vida están contadas, Señor Richard.

Zero 2.0Donde viven las historias. Descúbrelo ahora