Confesión de Remus

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- Dime, Remus! No seas cruel conmigo!

Era un domingo muy temprano y Remus Lupin estaba ordenando los libros que ya había usado en la biblioteca y Lily Evans estaba detrás de él casi rogándole al chico alguna opinión sincera acerca de Sirius, sino le decía algo en concreto al pelinegro tanto este como James iban a pasar toda la tarde quejándose y llorando por no saber si los intentos de Black estaban dando resultados, ella misma tenía que admitir que Remus se lo estaba dejando difícil al chico.

- No sé que quieras que te diga Lily - comentó Remus haciéndose el tonto -.

- Te gusta o no te gusta? - preguntó por enésima vez en esa mañana y por enésima vez su respuesta fué la misma, una risa enigmática que no aclaraba nada -.

- Solo puedo decirte que es un chico muy peculiar - Remus se acercó a ella y bajó el tono de voz, sabía que podía contar con ella, después de todo era la chica que lo cuidaba luego de las lunas llenas -. Sabías que es un animago?

Lily abrió los ojos sorprendida.

- Ya te lo dijo?

- Decirme? Tuve como compañero de lectura a un gran perro negro y un día de pronto, era Sirius  - contó con una sonrisa divertida que le decía a Lily más de lo que el chico había querido decirle en toda la mañana-.

- Remus! - él se volteó a mirarla divertido-.

- Dime Lily.

- Te parece lindo por lo menos?

El castaño suspiró profundo.

- No soy idiota Lily, Sirius es muy atractivo, demasiado para ser algo sano.

Ella no pudo evitar reír con el comentario.

- Entonces te parece guapo.

- Eso no piensa todo Hogwarts acaso? - dijo su amigo mirándola de soslayo, para colocar un libro en su lugar -.

- Pero él piensa que tú no - eso llamó la atención de Lupin quién se volteó a mirarla curioso, ella le sonrió-. El pobre piensa que eres el único que puede contra sus encantos y después de un mes de oírlo quejándose estoy pensando lo mismo.

Él rodó los ojos aunque por dentro su estómago se llenaba de mariposas.

- De verdad se queja?

Lily asintió y luego frunció el ceño.

- No debería contarte más de Sirius, si tú no piensas darme nada a cambio - eso lo hizo reír con ganas-.

- Te quejas de mí por mostrar interés por él en un mes cuando a ti te tomó seis años aceptar a James.

El comentario hizo sonrojar a la chica.

- Son situaciones totalmente distintas y no me quieras cambiar el tema de conversación Remus Lupin.

El chico se volteó para quedar de frente a ella, ella se sorprendió por el movimiento y él suspiró derrotado.

- Claro que me gusta Sirius - Lily hizo un pequeño chillido de emoción, de esos que ella misma odiaba hacer-. Es increíble y gracioso e inteligente y Merlín, en serio es muy guapo.

Lily le dió un pequeño golpe en el hombro emocionada por tener, al fin, algo de comentarios positivos por parte de él.

- Y si te gusta como es que aún no haz caído en sus redes?

- No soy alguien fácil Evans - le recordó su amigo -. Además, después de todo no lo conozco.

- Lo sé, solo tenía curiosidad, pero sé que tienes razón yo tú aún me haría el de rogar.

- Estás segura? Ya ha soportado todo un mes.

- No seas sensible ahora Lupin, además estoy segura de que fácilmente soportaría otro mes por ti, créeme cuando te digo que jamás había visto así a Sirius, solo tienes que mantenerlo interesado.

- Y cómo hago eso?

- Hazte el difícil, pero sé coqueto.

- Merlín Lily, recuerdas que estás hablando conmigo, no?

- Deberías arriesgarte! Y tampoco tienes que esforzarte mucho, el chico ya está babeando por tí sin que hagas el mínimo esfuerzo así que sonreír un poco de más, seguirle el coqueteo un poco y guiñar de vez en cuando no va a matar a nadie.

- No me puedo creer que esté escuchando esto de ti.

- Quiero verlos juntos, ya hasta estoy viendo que harían una linda pareja, pero antes quisiera jugar un poco con Black, él que siempre había dado todo por sentado.

- Eres mala Lily - le sonrió Remus -.

- Ya sabes que sí y entonces? - le preguntó Lily con ojos brillantes -.

- Quizás siga tus consejos.

- Eres malo Remus - rió ella -.

- Ya sabes que sí.

La chica rió, entonces doblaron en una esquina para internarse en otro pasillo cuando quedaron de frente a James y a Sirius, estos iban dos pasillos más allá. Los cuatro chicos se detuvieron al mismo tiempo, un par de ojos grises escaneaban al castaño. Lily le dió un pequeño empujón a propósito y comenzó a caminar para ir con su novio, a quién tomó del brazo y se alejaron de allí riendo cómplices.

Sirius tímidamente levantó una mano para saludarlo, Remus sonrió tierno y le regresó el gesto. El chico realmente parecía inofensivo a esa hora de la mañana, Remus hizo un pequeño gesto con la cabeza para que lo siguiera, el azabache luego de abrir los ojos sorprendido caminó hasta empezar a caminar detrás de él.

Remus siguió con su tarea, pero ahora bajo la atenta mirada de aquellos ojos grises.

- No sabía que te levantaras temprano - observó el castaño -.

- No lo hago - admitió Sirius pasando la mano por su cabello -. James hoy me arrastró para buscar a Lily y cuando no es Lily es por un importante partido de Quidditch, vas a ir al entrenamiento de Quiddicht de mañana?

Remus frunció el ceño y se giró para mirarlo, sus ojos brillaban.

- La verdad no tengo intenciones de ir, nunca voy a los partidos y menos a los entrenamientos.

La mandíbula del chico casi cae al piso con aquella confesión y Lupin con una gran respiración se aguantó las ganas de rodar los ojos aunque una sonrisa bailara en sus labios.

- Cómo que nunca vas a los partidos?

- Ok, decir nunca es mucho, voy al primero y al último, generalmente porque me terminan arrastrando.

- Me gustaría mucho que fueras al entrenamiento de mañana.

- Qué haría allí?

- Ya que no te gusta podrías acompañar a Lily, ella siempre está allí.

- Si te das cuenta que no soy Gryffindor, cierto? Podría ir a esas prácticas, espiar sus movimientos y contarlo a los de mi casa - amenazó Remus -.

El chico le restó importancia con un encogimiento de hombros.

- Me funciona si estás allí.

- Pero te costaría el partido.

- De lo contrario me costaría tu presencia.

Remus no pudo evitar sonrojarse y no ayudaba mucho la sonrisa torcida que Sirius le daba.

- De acuerdo - dijo mirándolo a los ojos-. Iré, pero luego no me culpes cuando Ravenclaw les gane.

La risa perruna de Black se hizo escuchar por todo el lugar, por suerte Madame Pince aún no estaba por allí.

- No te lo tomes a mal, pero tu equipo no nos ganaría ni porque le diéramos nuestros movimientos paso a paso.

Remus intentó no reír, pero no lo logró.

- Eso ya lo veremos.

Un chico RavenclawHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora