Capítulo 3

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A pesar de llevar pocas cosas en la mochilita de A-Lin, se veia pasable, en cambio su pequeño cachorro siempre vestia bien debido a que hoy en dia la sociedad te juzga hasta por las marcas de los zapatos, pero no su A-Lin, él no.

- Jamás habia viajado en un auto antes, sólo la vez que estaba con papá, tenia luces azules y blacas muy lindas, pero usted no lleva traje elegante.

Zhan bajo la mirada apenado acordando la vez que le habia dejado a A-Lin en casa con su padre debido que estaba vez no lo aceptaban en su trabajo como cocinero de medio tiempo, él habia ido a robar a un supermercado con el pequeño quedando en custodia por robo.

- Descuida, ¿Quieres que este auto tenga luces también?, pero no de esas feas, si no que otras más lindas - Observo por el retrovisor como el chiquillo brincaba en el asiento tomando otra leche, al parecer era un adicto a esas leches.

- No deberia decirle eso, esto no durara para siempre.

- El pequeño no tiene la culpa, dejalo ser feliz al menos un momento ¿Acaso no te gusta ver el rostro de tu hijo lleno de color?, además me debes mucho dinero asi que casi te quedaras una vida trabajando para mi para que me puedas pagar.

- ¿Pueden ser luces purpura o verdes?

- Claro, puedes pensar y elegirlas por el camino hasta llegar al hospital.

- ¿Está enfermo? ¿Tiene piojos?

Yibo solto una carcajada golpeando el volante - No nada de eso.

Para su suerte el camino fue muy corto ya que no habia tráfico a la hora de colación, ambos se bajaron, el Omega fue para llevarse al niño en hombros como solia llevarlo siempre. El feliz contaba las ambulancias que habían estacionadas.

- ¡Recuerdo este hospital! appa se cayó y no pudo caminar en unas semanas, papá me dijo eso.

- Tienes una lengua muy suelta pequeña banana.

Al entrar todos veian con curiosas a las personas a su lado, Yibo ya era muy conocido debido a que su madre llevaba casi toda su vida en el hospital y él iba y venia casi todos los días al punto se conocer cada rincón del establecimiento. Saludaba a todos como si fueran sus amigos, Hao Lin tambien lo hacia, ya que su padre siempre le hablaba sobre ser amable con las personas que saludaban y se reverenciaban ante él.

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- ¿Han? ¿Cariño? ¿Podrías traerme un jarrito que hay en el baño?, necesito limpiar mis pies dulzura no soporto tener los pies tan secos.

- Enseguida.

Se levanto con cuidado de la camilla para abrir las ventanas y la puerta un poco, ya comenzaba a odiar el aire acondicionado del hospital, necesitaba salir a la calle para respirar ese aire contaminado de empresas, vehículo y el olor de la comida callejera, necesitaba olor a vida. Volvio a recostarse en la camilla esperando a Wen Han.

- ¡Hao Lin! - abrió los ojos al sentir la voz de su hijo, era inconfundible. - ¡Si corres te vas a perder! - Grito nuevamente y ella se levanto apresurada para abrir la puerta y ver más de cerca.

- ¿Yibo? - Dijo al ver como tomaba la mano de un niño quien ya se habia caido al suelo derramando la leche. -¿Yibo? ¡¿Yibo!? - Grito desesperada, pero él ya habia doblado por un pasillo perdiéndose de vista.

- ¿Señora Wang se encuentra bien? - Pregunto Wen Han llegando con las cosas de aseo. - ¿Su hijo esta aqui? ¿Tiene visitas? - Wen Han comenzo a arreglarse disimuladamente para aquel Alfa.

- Yo lo vi, no estoy loca, pero sabes...lo he visto con un niño, ¿Por qué estaba con un niño?, dios no quiero pensar cosas que no son pero nunca lo había visto asi de preocupado por alguien, ¿Crees que le oculto a su propia madre su familia? ¿Crees que Yibo haría eso conmigo?, se que no soy la mejor madre pero no debe ocultarme esas cosas. - Su respiración comenzo a salir muy rápida y sentía su corazón palpitar más rápido y sonar más fuerte cayendo al piso.

Contrato Para Una BodaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora