VI

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El pobre e ingenuo corazón de Kanae quedó profundamente flechado en cuanto vio al nuevo maestro de matemáticas.

Algo en su aspecto de ex-convicto peligroso que te apuñalaría por respirar su aire le dijo que ese hombre debía ser suyo sin importar el tiempo que le tomara.

Tal vez si no se hiciera ilusiones tan fácilmente las cosas no habrían terminado tan mal, la voz de la razón le habría gritado todas esas veces en que interpretó lo que quiso como quiso.

Porque no, nadie puede negar que Sanemi siente un gran aprecio por ella, pero su error fue no darse cuenta de que el albino guardaba en ella la necesidad de un cariño femenino y maternal, mas no romántico.

Todas esas veces que Sanemi le dedicó una sonrisa se debió al gran alivio y comodidad que su presencia le daba; cada una de las veces que él la ayudó le sirvieron para ignorar por completo las veces en que ayudaba a señoras en la calle, a desconocidos o incluso gente que no le agradaba.

Cayó en cuenta de que absolutamente todas las veces que hablaron, salieron o hicieron cualquier cosa juntos fue porque ella lo buscó, llamó, invitó...

Ella no lo quiso aceptar cuando Obanai le dijo su clásico "yo no me lo creo" cada vez que ella llegaba desbordando alegría porque había logrado avanzar en algo con Sanemi, tampoco cuando Shinobu le dijo tantas veces que él no lucía cómodo cuando lo invitaba a cenar en casa.

Incluso se negó a ver que después de años de intentar avanzar, un hombre comenzó a desplazarla.

—Últimamente pasan más tiempo juntos esos dos– Obanai nunca pudo ver las cosas como ella.

—Me da algo de pena Tomioka, puede que Sanemi sólo lo esté usando como costal y él se ilusione pensando que hizo un nuevo amigo– Kanae no podía controlar lo que decía, escupía sus fantasías e insultos con un gesto que podía engañar a cualquiera.

Era incapaz de ver que incluso ella misma iba empujando a Sanemi hacía Giyuu. Porque para Sanemi, que escuchó todo del otro lado de la puerta, aquello pareció algo horrible, algo que nunca quiso dar a entender a sus compañeros y mucho menos a Tomioka.

Fueron sus palabras las que lo impulsaron a dejar la tontería del boxeo con colchonetas y buscar nuevas formas de acercarse al azabache... porque en ese momento no sabía hasta dónde querría llegar pero sí tenía claro que quería seguir al lado al estúpido antisocial.

Y vaya que Sanemi tuvo suerte de ser más ciego que Himejima y más torpe que el mismo Giyuu porque a su mente no llegaban ideas de "cosas que hacer con amigos" pero sí que llegaba Kanae con ideas muy buenas para salir.

Al principio los tres salían juntos, era interesante para ella cuánto podía cambiar la actitud de Sanemi sólo por el hecho de que Giyuu estuviera presente, pero para su obsesionada mirada eso era claramente omisible.

—¿No es extraño que ya no salgan solos? Shinazugawa siempre termina invitando a Tomioka aunque la salida claramente sea una cita– Mitsuri siempre fue su cómplice y principal impulsora de fantasías en el amor.

—Bueno, la verdad es que es bastante incómodo estar entre ambos pero no encuentro la forma de decirlo–.

Buena suerte para Sanemi, terrible para Kanae que sus palabras retumbaron en el solitario pasillo hasta llegar al albino. Al principio el pánico lo atacó ¿Qué, qué hizo, qué mostró? Se horrorizó de pensar que Kanae hubiese visto algo en él que quisiera ocultar.

Era tan torpe interpretando sus sentimientos que ni siquiera sabía lo que quería ocultar. Así que las salidas entre los tres se acabaron y las "citas" fueron canceladas o rechazadas con la misma frecuencia con la que Giyuu terminaba siendo el ganador del tiempo libre del Shinazugawa mayor.

Posiblemente padre (Sanemi x Giyuu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora