Capítulo 5, No, con él no.

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Chloe

"Bienvenida a mi mundo de tiburones, Flitcher".

Su cálida respiración se entremezclaba con la mía, y su fuerte corazón latía igual de veloz que el mío. 

Solo podía concentrarme en él, en su inconfundible aroma a menta y tabaco ─camuflado por un perfume caro─; en su mano, que descansaba sutilmente en mi hombro, y en su brazo, envuelto de forma posesiva alrededor de mi cintura.

Incluso había perdido de vista a mis mejores amigas y me había olvidado de que estábamos en una fiesta, rodeados de cientos de personas. Él me había apartado suavemente el pelo para suspirar esas palabras contra mi piel y... estaría mintiendo si dijera que no me había afectado en lo absoluto.

Maldito seas Ryder.

─ ¿Y si quiero que me coman, Adam?

─ Estarías metida en un grave problema.

Mis latidos comenzaron a aumentar de una manera desmesurada, como si de repente me hubiera montado en una montaña rusa y ahora me hallara en la cima, a punto de caer al abismo.

─ ¿En qué tipo de problema?

─ Uno que no te conviene.─ Pegó el dorso de su nariz a mi mejilla.─ Porque, listilla, no voy a dejar que nadie más te toque. Jamás.

<< Serás capullo >>.

Me aparté de golpe de él.

─ Tengo novio y tú ya estás con Marie,─ respondí, irremediablemente digna.─ Si tú puedes tener relaciones con otras personas, yo también.─ Puse una distancia todavía más segura entre nosotros.

Desde este sitio obtuve una vista mucho más detallada de su musculoso pecho, ancho por los hombros y delgado en lo demás, sabía que poseía un tatuaje debajo de las costillas y ... Mi mente por instinto se fue de vacaciones:

Ese corte de pelo le favorece mucho, ¿cómo se sentiría agarrarlo mientras me besa?

Sus abdominales son preciosos, necesito probar su sabor. ¿Tendrían un gusto dulce, o más bien serían como una sensación nueva con un toque amargo? Mmm, tantas posibilidades...

O peor aún:

¿Te imaginas sentir cómo su cuerpo se tensa debajo del tuyo mientras está dentro de ti?

Consciencia. Un poquito de calma, por favor.

Él repiqueteó sus largos dedos sobre mi hombro semidesnudo, tentando mi poca paciencia.

─ Tenemos una relación abierta.─ suspiró.

Miles de escalofríos se esparcieron por mi sistema nervioso.

─ Ah, entonces haz lo que quieras. ─ solté, mi modo pasivo-agresivo activado.

Mantuve una expresión lo más relajada posible, pero por su reacción de subir las cejas, fracasé estrepitosamente.

─ ¿Segura?

Buscó en mi cara algún indicio de que estuviera molesta o incómoda, más en realidad, estaba celosa.

─ Completamente. No me afectas.─ Eché distraídamente una ojeada a mis uñas, pintadas de rojo vino.

─ Y una mierda, Flitcher. Estás temblando, y ni siquiera te he besado. 

Tomó mi barbilla en su mano para que vislumbrara esos ojos grises endemoniados, capaces de transportarme a todas las tardes en las que él me dejaba ganar al baloncesto para que no me sintiera inútil.

Dulce odio #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora