Capítulo 9, Ojalá

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Adam

No soy una persona buena.

Tampoco mala.

Si acaso una palabra puede definirme es... complaciente.

Me he tirado toda mi vida intentando hacerle el gusto a los demás, poniéndoles buena cara, tomando las decisiones que ellos querían; en lugar de enseñarles el dedo del medio y mandarlos a la mierda.

Ahora he cambiado; la tinta en mis brazos y pecho, los cigarrillos en mi bolsillo, y la cicatriz en mi tobillo izquierdo lo confirman.

Ojalá las heridas del pasado se esfumaran igual de rápido que las ilusiones.

─ Tierra llamando a Adam. ─ Eric pasó su enorme mano por mi cara, desde arriba hacia a abajo.

Yo la aparté de un manotazo, enrabietado.

─ Quita bicho.

─ Uuuy, creo que alguien necesita un poco de maría.─ se burló el rubio, buscando el apoyo de Charles y Matthew.

Raramente, ninguno de los dos intervino, solo se escuchó el sonido de los coches circulando por la carretera y cómo Charles metía la sexta marcha para adelantar a una moto.

<<Aquí pasaba algo>>.

Me llevé la mano al mentón, pensando en que llevaban unos cuantos días actuando de forma sospechosa. Estábamos a medio camino de Annie's Burger Shack, Matt estaba concentrado en la carretera, viendo cómo mi amigo viraba de vez en cuando el volante  para tomar las curvas correctamente, mientras que atrás Eric y yo nos habíamos puesto a mirar el techo del vehículo.

Planazo, lo sé.

─ Charly, ¿tienes mi ración?─ le pregunté, con inquina.

Él chasqueó la lengua, molesto por el apodo, y apagó mi cigarrillo presionándolo en la guantera. Suprimí mis repentinas ganas de pegarle un guantazo por manchar MI guantera y tomé una larga respiración.

Cerré los ojos y oí como si alguien estuviera aguantándose la risa, por lo que abrí levemente uno, discerniendo al chico nuevo desternillándose y cubriéndose la boca con las manos.

─ Sabía que era gracioso, pero creía que no era para tanto.─ Recité muy digno y el fanático por los animes se carcajeó abiertamente de mí, contagiándome su risa escandalosa.

Cuánto amaba esta paz y estos bonitos ratos con mi gente, más no me podía engañar: Esto solo era la calma antes de la tormenta.
¿Cuánto tardaría el desastre en arrasar con nosotros?

Tic, tac.

Tic, tac.

Rezaba por más tiempo para prepararnos, a pesar de que nunca íbamos a estar listos para el final del año.

Los reyes oscuros de Nottingham se marchaban a la universidad.

Charles, Matthew, Eric y yo.



◊◊◊


2 horas después

Chloe

─ Adiós Layla, tengo clases de ballet.─ besé su frente antes de dirigirme a la puerta.

─ Esto...hormiguita, hoy no puedo quedarme con Em.

Mis pies se quedaron congelados en el suelo, ¿cómo?

Dulce odio #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora