Capítulo 7: preocupaciones

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Las horas iban corriendo por el reloj posado en la estantería de aquella sencilla y minimalista habitación, acompañando con su tic-tac el sonido de unos suaves besos, y alguna que otra risa fugaz.

El viento mecía las ramas del jardín trasero de la mansión D'ascolli, haciendo que las hojas de los árboles se fueran cayendo, mecidas por un suave viento que anunciaba el fin del verano. Lentamente las noches de Madrid se hacían paulatinamente más frescas, pudiendo al fin respirar sin sentirse ahogado, se podía dormir sin sentir que todo tu cuerpo estaba empapado de agua.

La suave brisa comenzó a mecer el fino cabello de la persona que había salido a la terraza a tomar el aire, apoyándose en la balaustrada de aquel pequeño balcón de la habitación apartada. Respiró hondo y miró al horizonte pensativo, pero sin embargo, una pequeña media sonrisa asomó por su rostro, tan solo unos segundos, pero esos segundos fueron capaces de mostrar aun lo asombrado que se hallaba, incapaz de creerse que todo aquello fuera real y no un sueño, no simplemente una ilusión que iba a irse en cualquier momento. Aún no era capaz de creer que aquello fuera realidad; algo que había soñado desde aquel momento en Seattle, en aquella noche. En ese entonces sabía que nada de lo que tenía ahora eran solo vagos pensamientos e ilusiones, una vida con ella, tranquila y serena, una vida normal, todo lo normal que un ser humano terrestre desease. Pero, aunque había pensado mucho en ella, en aquella vida, jamás lo había compartido con nadie, porque entendía quién era él, y quién era ella, y en un mundo donde se había esperado tanto de ambos, por parte de ambos bandos, él sabía que algo con lo que había soñado jamás se haría realidad. Por esa razón, aún era algo tan irreal para él, y se le escapaban aquellos pequeños gestos de incredulidad, combinados tal vez con maravilla.

Christian estiró levemente la espalda apartando un poco su pelo del rostro y cambió de posición. Había llegado a la casa aquella mañana, sorprendiendo tanto a Jack como a Victoria, pero el recibimiento fue como siempre; abrazos y palabras cariñosas de parte de Victoria y saludos cordiales y alguna que otra molesta broma por parte de Jack. Suspiró levemente, le sacaba de sus casillas cada dos por tres y había alguna que otra pelea tensa, pero no oyó nunca más alguna queja sobre su relación con Victoria, por fin había madurado el dragón. Era un buen hombre, y hacía feliz a Victoria y a Erik, lo respetaba y hasta se había hecho amigo suyo... si es que se podía decir así.

Oyó la puerta corredera abrirse lentamente, pero no se movió, simplemente esperó con la mirada perdida en algún lugar entre las nubes. Solo cuando unas manos tibias lo abrazaron por la espalda se permitió suspirar levemente. No hacía falta moverse para percibir esa luz que lo había guiado tantas veces por las brumas y el frío.

-¿estás bien?- preguntó en un susurro Victoria, apoyando su mejilla en la espalda de su amado. Sabía que pocas veces podían compartir una unión física tan íntima. Por eso aprovechaba cada segundo junto a él en estos momentos.

-Si...- respondió él en el mismo tono- solo necesitaba unos segundos para tomar aire.

-¿Te sientes ahogado?- preguntó con suavidad, preocupada. El joven solo negó levemente con la cabeza.

-Es por el ambiente, sabes que nunca me ha gustado el verano en Madrid...

Ella sonrió.

-Si, he notado que no sueles aparecer mucho por aquí en esta época, por eso me he sorprendido de tu llegada hoy. Te esperaba para dentro de un par de semanas.

-Es que te echaba de menos- dijo él, dándose la vuelta y abrazando a Victoria suavemente por la cintura.

La joven se sorprendió, sonrojándose notoriamente. No se esperaba esas respuestas de su parte, siempre la tomaban por sorpresa y provocaba en ella que su corazón se saliera del pecho, y que alguna que otra lágrima se escapase de su rostro. Esas palabras eran especiales para Victoria, por eso Christian siempre se permitía decirlas en voz alta cuando estaban a solas, solo ambos, solo para los oídos de Victoria, y disfrutaba de la expresión de ella, ya que pocas veces lo oía. Por eso su corazón empezó a desbocarse de nuevo. Aunque era una sensación agradable también.

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⏰ Última actualización: Mar 12, 2022 ⏰

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