Capítulo 6: El encuentro

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Tras haber acabado su entrenamiento de taekwondo, Eva salió del edificio donde sus clases eran impartidas, dirigiendo sus pasos hacia el sendero que cruzaba el parque que atajaba el camino hacia su casa.

La joven siempre pasaba por ese lugar para regresar a casa, porque era un lugar tranquilo y oculto por la sombra de las ramas de los arboles, un lugar sombrío y fresco a la caída del atardecer, aunque lleno de vida por la naturaleza que guardaba aquel sitio. Por eso ella siempre caminaba por ese lugar, disfrutando de las sensaciones que ese sitio albergaba.

Pero ese día no era como cualquier otro día normal, por alguna extraña razón. La joven no paró en el sendero, ni alzó su mirada al cielo para ver, las primeras estrellas asomar y la luna creciente salir. No paró a respirar la brisa otoñal, que acariciaba su cara y mecía su pelo con suavidad.

En aquel momento, una mala sensación se apoderaba de ella, un presentimiento la tenía alerta. Había notado que, desde la partida de su hermano el cual la había dejado en sus clases; algo o alguien la estaba observando desde las sombras. Esa sensación había aumentado con el transcurso de las horas, y al concluir las clases decidió que lo mejor que podía hacer era regresar a casa, solo por si acaso.

Y allí se encontraba ella, cruzando un parque semi sombrío, tan solo iluminado por la pálida luz que desprendían algunas farolas, minutos antes apagadas.

Caminó deprisa y con rapidez, sin detenerse y sin bajar la guardia dejando que su instinto estuviera alerta.

Se detuvo un segundo a descansar, a tomar aire, pensando que era irreal que alguien la estuviera siguiendo ya que no había ningún motivo para ello, salvo para robarla o atracarla, pero no era esa sensación de peligro. Pero no podía dejar de sentir ese presentimiento de que algo o alguien la seguía, su intuición se lo estaba diciendo y no era capaz de ignorarlo.

Siguió caminando unos minutos pero se detuvo en seco cuando oyó ruidos tras ella. No podía ser.

Tenía razón.

Lentamente se volvió para ver que había provocado ese sonido, pero tras ella no había nadie.

Alzó la mirada con rapidez hacia un árbol que estaba algo más alejado y vio como las hojas de este se habían movido un poco, y por el rabillo del ojo vio como la sombra oscura de una persona saltaba a otro árbol.

Eva, presa del pánico, se dio la vuelta y salió disparada por el sendero del parque. La sombra ya sabía que lo había visto y la chica notó como ese ser la perseguía y cambió su ruta de huida internándose por el bosque, corriendo a asombrosa velocidad, esquivando los arboles, saltando los matorrales, haciendo zigzag, girando sobre si misma para cambiar radicalmente de dirección y perder de vista a la persona que la perseguía.

Siguió corriendo por varios minutos y se detuvo a recuperar el aliento en un claro, formado por los arboles, tenuemente iluminado por la luz de la luna.

Había huido todo lo rápido que pudo para despistar a su perseguidor, con la mala suerte de que ella misma no había observado bien el camino que había tomado. Miró a su alrededor pero no logro identificar el sitio donde estaba. Aquel parque era enorme y lleno de arboledas. Le encantaba aquel lugar pero siempre tomaba la misma ruta de camino a casa. Respiraba entrecortadamente mientras alzaba la cabeza, no podía estar pasando, no sabía que camino tomar.

Intento cerrar los ojos y pensar algún plan, pero con el corazón bombeando sangre con rapidez debido a la carrera y alguien pisándole los talones no podía centrarse. Hecho de nuevo una mirada circular para ver si era capaz de encontrar un punto de referencia, pero la oscuridad de la noche se lo impedía, estaba perdida.

Memorias de Idhun IV:Donde viven las historias. Descúbrelo ahora