Mi cabeza daba vueltas. Frenéticamente llegaban miles de pensamientos al momento.Me encontraba a punto de entrar a la clase del señor Felipe. Introducción al derecho. Recordé vagamente que no estudié los artículos, ni me preparé para la presentación de hoy. Todo por andar de fiesta y tomarme el domingo como día de recuperación.
Que estúpida.
Al entrar, noté que no se veía por ningún lado al señor Felipe. Ojalá se le haya presentado algún inconveniente y no venga el día de hoy. Aunque sé que no va a cumplirse, este profesor llegaba a dar clases teniendo cualquier problema, si se le dañaba el auto se venía en bici. Nunca pedía permiso para faltar, así tuviese excusa médica, siempre estaba aquí. Tal vez odiaba estar en su casa.
Estaba sentada cuando mi esperanza se desvaneció por completo. Ya había llegado el señor Felipe, con un papel en su mano derecha y los desesperantes libros de derecho constitucional a su izquierda. Dos tomos. Hablando serio no odiaba mi carrera, tampoco odiaba leer, pero cuando todo en tu carrera se basa en leer y memorizar se vuelve tedioso.
Se me da pésimo expresarme y estudio derecho. Que Genia.
—Buen día chicos—Se aclaró la garganta colocando los libros en su escritorio.—Espero hayan preparado buenas presentaciones, no estoy dispuesto a aceptar trabajos mediocres. Se supone que están en la universidad—.
No se escucharon voces. Así que el señor Felipe continuó—El que desee salir a presentar puede Hacerlo. No tengo ningún orden, si llega un punto en el que ninguno sale entonces lo escogeré al azar y ya está—.
Se levantó entonces Michelle, una de las pocas compañeras a las que le recordaba el nombre. Una chica que a mí parecer representaba muy bien el concepto de una persona dedicada a lo que ama, cuando debatía lo hacía de una manera tan crítica, con fuertes argumentos. Es la más destacada de la clase. Mi pequeña envidia hacia ella era el hecho de que reflejaba todo lo que yo nunca podría ser, tener esa seguridad de sí misma. La admiraba, por no tener miedo a defender lo que cree.
Al cabo de varios minutos. La mayoría ya había terminado, al parecer yo era la única que se atrevió entrar a clase sin haber estudiado nada para realizar su presentación. No sabía que excusa ponerle al profesor sin recibir una sanción de por medio.
—Gracias por los que han salido voluntariamente... Ahora voy a elegir algunos a los que deseo ver que han preparado para hoy—Mi profesor me dio una mirada significativa. La cual me hacía sentir pequeña, porque sabía que iba a pedirme que saliera al frente.—Alyssa...
—No tengo nada preparado—Me apresuré a interrumpirle antes de que terminara su oración.
—Vale.—No parecía muy sorprendido. Tampoco se veía enojado.—No espero que me presentes tus excusas. Solo ten presente que mis actividades no se repiten, por lo que esto es un cero en tu calificación—.
—Lo tengo claro señor.
Luego de mi respuesta no se molesto en volver a mirarme, solo se concentró en el siguiente estudiante—Miguel puedes ser el siguiente—.
Al terminarse las presentaciones todos se levantaron de su asiento para dejar la clase. Estuve a punto de ser de las primeras en salir cuando el señor Felipe nos detuvo para darnos una última información.
—Les recuerdo a todos que el primer parcial del semestre se acerca. Tomen el tiempo de prepararse y estudiar.—Todos asintieron al consejo del profesor—Alyssa, tú espérame un momento—.
Mierda.
Los demás ya se encontraban afuera, por lo que era la única en el aula con el profesor. Él recogía sus cosas, me dio una mirada relajada para luego soltar—Quiero escuchar que pasó con tu presentación—.
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So Deep [En Proceso]
Teen FictionTodos tenemos conductas autodestructivas. Amamos hacernos daño, y cada persona se hace daño en diferentes maneras.