Capítulo 1

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Agua. Agua era todo lo que podía percibir, agua y una indescriptible sensación de frío; frío que me calaba por todas partes...

-Lydia-. La voz de Nancy mi hermana menor me hizo despertar.
-Tonta! Me has despertado- gire un poco mi cuerpo para lograr ver hacia la parte de atrás del auto y verle -que es lo que quieres?- le mire a la cara y estaba llena de emoción. En ese instante percibí un dolor en mi muñeca; no preste atención y seguí mirando a Nancy esperando una respuesta, ella hizo un mutis mientras me miraba con los ojos saltones -Estamos llegando, ¿donde esta tu cama?- dijo rompiendo su silencio -no podrías creer la cantidad de paisajes hermosos y otoñales que hemos pasado, te has perdido de toda la belleza, hay bosques, parques y muchas casas preciosas, espero que la nuestra sea una de ellas Lydia, esto será fantástico-.
-¿Puedes callarte de una vez? Esto me enferma- dije regresando a mi posición original en el asiento del copiloto.
-¿Podrían dejar de pelear un momento voy a marcarle a su padre, lo perdimos durante el viaje, se le habrá pinchado la llanta o algo- dijo mi madre en voz alta e interrumpiendo nuestra pequeña discusión, en un tono que la denotaba preocupada.
-Quizá esto no estaría pasando si no hubieran decidido mudarnos-mencione en un tono de reproche.
-Basta Lydia es una nueva oportunidad para todos nosotros-. Concluyo.
Mi madre bajo la velocidad del auto y saco el móvil para llamar a papa. Yo solo recurrí a guardar silencio y a mirar por la ventana.
No era exactamente que me molestara mudarnos, había visto fotos en internet de Silverton Colorado y era un buen sitio, sólo que me estaba acostumbrando en todos los ámbitos a vivir en Albuquerque, Nuevo México. Por fin tenía amigos, bueno o al menos compañeros. Pero supongo que a estas alturas no puedo huir de casa o estar temporalmente fuera, Silverton es muy pequeño y se acercan las nevadas, probablemente moriría de hipotermia si decidiera hacerlo.

El auto se detuvo y el sonido de la puerta del auto me saco de mis pensamientos.
-Hemos llegado!- dijo mi mama ya fuera del auto. Nancy salió de prisa y tropezó. -¿No podrías ser más torpe?- pregunte en un tono tan débil que nadie pudo haber escuchado; mire hacia el frente y vi el camión de la mudanza, ya habían empezado a meter algunos muebles a la casa.

-Vamos Lydia! Sal y ven a ver la casa, te escogí una habitación increíble!-dijo mama entusiasmada mientras me abría la puerta del auto, yo solo salí de este, había un camino de piedras lisas que llegaba hasta las escaleras del porche, lo demás era césped, la fachada de la casa era toda de madera bien barnizada, con la puerta al medio y ventanas en los lados, el techo era de tejas rojo obscuro que combinaban a la perfección. Decidí entrar.
Camine por la primera planta pasando por lo que serían las área comunes de toda casa, las paredes tenían un tapiz de color melocotón bastante pálido y en cada medio de ellas había algo así como un pequeño faro hogareño con la base dorada, los pisos eran todos de duela.

-Ven Lydia-mama rebaso mi paso y me tomo de la muñeca para dirigirme -Auch!- me queje un poco por el dolor que me causo al tomarme la muñeca -No seas dramática apenas te toque, date prisa-contesto mi mama apresurando el paso hasta llegar al fondo de la primera planta, yo sólo la seguí.
-Esta es la tuya- dijo abriendo la puerta -se que quieres tu espacio así que elegí esta para ti, yo solo espero que te guste- yo asentí y entré en la habitación -acomodate, iré a ver si ya ah llegado tu padre, el trae la comida- dijo y me dirigió una mirada esperando un "Wow mama es increíble" pero yo sólo le mire a la cara -de acuerdo, gracias mama- dije para verla irse y así cerrar la puerta.
La habitación era toda de madera, era bastante amplia y tenía una puerta trasera, ya habían metido algunos muebles en ella, mi cama, mi tocador, el nuevo librero que me compro papa y algunas cajas que contenían mi ropa, mis zapatos y esas cosas. Me agradaba, ¿pero lo mejor? Tenía mi propio baño con tina.

Abrí la puerta trasera "mi puerta" y camine sobre la especie de porche cerrado con su portezuela que rodeaba por fuera ese lado de la habitación y que sólo dejaba al menos un metro y medio de espacio desde la puerta hasta la baranda de este; tenía una vista preciosa hacia el bosque que parecía estar a menos de un kilómetro de lejanía.
Salte por encima de la baranda y note un relieve en las ojalá secas que cubrían el suelo, aparte las hojas secas y ahí estaba una especie de compuerta de madera vieja, jale de ella y entre, no podía ver con nitidez pero si distinguía las cosas.
-Eureka-susurre para mi cuando encontré el interruptor, encendí la luz y provenía de un tipo de farola en forma de plato que se veía muy vieja, eran muros de concreto los que rodeaban la enorme habitación, en el suelo había unas cuantas colillas de cigarrillos y botellas vacías.
-Yonkys, no tengo dudas-estaba hablando sola. Era muy usual para mi. -Necesito un candado- salí del aparente sótano, para regresar a la habitación y directo a la entrada donde estaba papa con una charola llena de cajas de comida china.
-Me alegro que llegarás papa, mi mama estaba algo preocupada- dije abrazándolo.
-Gracias cariño también me alegro.- mi padre respondió dándome un beso en la frente.
-Petter! ¿Trajiste mis revistas de cocina?-oí gritar a mi mama desde lo que sería la cocina.
-Si cariño, ahora las traigo- mi padre le respondió y dirigió su mirada hasta la mía -¿Que pasa Lydia?
-Nada papa, nada.- dije agachando la cabeza al suelo -¿sabes si hay librerías o bibliotecas por aquí?-pregunte en el tono lastimoso que siempre ocupaba para convencer a mi papa de facilitarme dinero.
-Claro que si mi niña-dijo riendo bajo-toma esto-me entrego una especie de folder.
Dentro de este había un mapa tipo croquis que tenía dos marcas, una en la biblioteca y otra en la librería general y junto a este había 100 dólares, levanté la mirada hacia la cara de papa.
-Considéralo un regalo de bienvenida-concluyo llevando un dedo a su boca indicándome silencio y después salió de la casa.
-Gracias pa-dije en voz alta para que el escuchara.
-Lydia a comer! Ve por Nancy esta arriba-grito mama desde la cocina nuevamente.

No le conteste pero, yo no acostumbro contestar así que sólo deje el folder en mi habitación y subí a la planta de arriba para buscar en la habitaciones, hasta que encontré a Nancy mirando por la ventana.
-Nancy! Es hora de comer!-le dije y no hubo respuesta, ella seguía mirando por la ventana así que me acerque y me recargue del lado contrario al de ella -¿que miras?-le pregunte mirando hacia afuera.
-Creo que es bonito! Y será mejor cuando la nieve comience a caer-dijo con un aire de tranquilidad.
-Supongo que si, pero ya tendrás tiempo de sobra para mirar, ahora vamos a comer-le di un golpecito en la espalda y camine hacia la puerta -Lydia espera-dijo en voz alta y algo exasperada -¿viste eso?- señalo hacia el comienzo del bosque -Vamos Nancy no tengo tiempo para tus tonterías, baja a comer- dije saliendo de su habitación, Nancy siempre es así de fantasiosa.

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