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Los últimos cuatro días habían sido lo más incomodos para Sana

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Los últimos cuatro días habían sido lo más incomodos para Sana. El silencio e indiferencia por parte de su novia era como una pequeña navaja que poco a poco se iba enterrando en ella, más al saber que era por su culpa.

Cuando llegó esa noche a la casa luego de haber estado ensayando la primera parte de la coreografía en el estudio, no había encontrado a su novia por el departamento. Al contrario, solo encontró un plato con ramen casi completo, por lo que pudo deducir que la menor apenas y había probado bocado de este.

Y cuando le peguntó a Dahyun dónde estaba y solo recibió un "En la estación" cortante, supo que la contraria sabía que le había mentido. Al igual de que, en vez de enojada por haberle mentido, estaba decepcionada por esto.

¡Era por una buena causa! Pero eso no lo sabía Dahyun, claramente.

Aun así, y a pesar de que la pelinegra apenas y le hablaba, Sana siguió ensayando y preparando todo para la pedida de mano.

En menos de tres días, la coreografía ya estaba completa y aprendida, solo faltaba pulir algunos detalles y agregar más cosas.

El plan inicial era que Sana llevara a Dahyun a pasear por un parque que habían reservado justamente para ese día, y luego de dar un paseo, empezaría a escucharse la música por medio de los parlantes que esconderían entre los arbustos. Sus amigas las rodearían empezando el baile.

A pesar de que al principio solo eran cuatro las que bailarían, se unieron al plan aún más cercanas a la pareja, e incluso algunas compañeras de trabajo que les caían bien.

Y finalizando el baile, Sana sacaría el anillo mientras las demás llevaban carteles de letras formando la pregunta: "¿Te quieres casar conmigo?".

Aunque, por cómo iban las cosas desde que le mintió a Dahyun, era probable que le lanzara el anillo por la cabeza.

— Detective Minatozaki, ¿me necesitaba? —Preguntó Son llegando al frente de Sana.

— Sí, ¿podrías cubrirme? Di que fui a investigar nuevamente en la escena del crimen, para ver si pillaba otra cosa. —Dijo susurrando bajo, pero lo suficiente alto solo para que Wendy la escuche.

— ¿C-Cómo?

— ¿Qué traman ustedes dos? —Habló Seulgi acercándose a las detectives.

— Necesito que, si preguntan por mi paradero, sobre todo Dahyun, que le digan que fui a la escena del crimen a investigar. Debo salir a otra parte pronto. Por favor. —Suplicó Sana mirando a su alrededor por si había alguien más cerca. Por suerte, sus demás colegas estaban en otras partes.

— ¿Y por qué deberíamos hacer eso? Tengo mejores cosas que hacer, Minatozaki.

— A que le digo a tu esposa que el otro día te quedaste hasta las seis de la mañana aquí con una linda botella de alcohol. —Sana sabía perfectamente que a la esposa de Seulgi no le gustaba nada que combine el trabajo y el alcohol. Más porque luego, al día siguiente, todas las hojas de su libreta, donde anotaba datos de la investigación, terminaban llenas de garabatos. ¿Y quién se comía todas las quejas de la mujer? Sí, su querida esposa.

— No te atreverías. Irene me mataría. —Miró a Sana con miedo en sus ojos. Su esposa enojada no era bonita... bueno, sí se veía bonita, pero igual daba mucho miedo.

— ¿No? —Retó Minatozaki levantando su celular y escribiendo en sus contactos "Kang (Bae) Joohyun" como tenía agendada a la esposa de su colega.

— ¡Está bien! Te cubrimos. Les diré que vamos contigo y te adelantaste únicamente. Ahora vete. —Sana sonrió victoriosa y asintió, tomando sus cosas y yéndose de la oficina.

— Entonces... —Habló Wendy vacilando. — ¿le cubrimos o no? Me perdí. —Seulgi le miró con los ojos entrecerrados y seria.

— Le cubrimos. Más atenta a las cosas, novata. —Wendy solo miró a su superior irse también y pestañó confundida. No había entendido nada de lo que había pasado, pero solo haría caso.

(♡) (♡) (♡)

La noche había llegado y Sana finalmente pisaba su departamento, cerrando la puerta tras de sí una vez estuvo dentro, poniéndole seguro como siempre.

Todo era silencio, un incómodo y horrible silencio.

Las patitas de los pequeños animales de la casa se acercaron a ella, dejando ver al perrito y gatito que le miraban. El perrito sacaba su lengua y movía su cola rápidamente, mientras que el gatito solo miraba atento a la humana.

— ¿Qué? ¿Me estaban esperando? —Preguntó estirando su mano para acariciar a los pequeños. Sonrió enternecida cuando escuchó un ladrido por parte de Ari, y un maullido por parte de Bbuyo. — Vamos, a dormir.

La rubia empezó a caminar hasta la habitación que compartía con Dahyun, quien justamente estaba acostada en la cama dándole la espalda desde donde le veía. La pelinegra dormía plácidamente, y había dejado la luz de la lámpara de su lado de la cama prendida: Al menos aún le dejaba su lámpara encendida para cuando llegue.

Sana sonrió levemente, tal como para parecer una mueca más que una sonrisa.

Se quitó su ropa rápido, solo quedando en bóxer, colocándose únicamente la playera de pijama.

Apenas se acostó en la cama y se abrigó con las sabanas, apagó su lámpara, quedando solo la luz natural de la luna que reflejaba gracias a la luz del sol.

Acercó su cuerpo al de su pareja, abrazándola por la espalda.

La pelinegra que dormía tranquilamente, se dio la vuelta y correspondió al abrazo, abrazándola de vuelta. Minatozki acarició el cabello negro de Dahyun con delicadeza, proporcionándole más tranquilidad.

Sana sabía que pronto Dahyun llegaría a su límite de indiferencia y le preguntaría porque le había mentido. Y ahí, no sabría que decir sin revelar el verdadero motivo de todos esos días de secretos.

Pero, por el momento, lo único que tenía claro era de que, todo ya estaba casi listo. Solo faltaba acordar el día de la propuesta y reservar en un lindo restaurante para ir a cenar con Dahyun allí.

Todo estaba lo suficientemente organizado para que algo salga mal. 

 

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¿Qué tratas de ocultar, Minatozaki? [Adaptación Saida]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora