Parte 2- De mera casualidad

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Sol
Holaaa, soy Sol. Escuchad lo que pasó después de todo el rollo:

Acababa de llegar al orfanato y estaba muy contenta ya que, había una tipa en mi grupo de amigas que estaba todo el maldito rato intimidándome e intentando excluirme del grupo. Hoy, me vino Karol, mi mejor amiga y me dijo que la tipa les había dicho a todas mis amigas que tenían que dejar de quedar conmigo y que no entendía por qué quedaban con un bicho tan raro como era yo. Mis amigas se dieron cuenta de lo idiota que era la pesada y la dejaron plantada con la palabra en la boca antes de que terminara.

Una vez llegué a mi habitación compartida con Luna, en vez de encontrarla como siempre haciendo deberes, tocando el piano o mirando a la nada cual empanadilla la encontré sentada en su cama esperando a alguien. Cuando le pregunté, me dijo que me estaba esperando a mí, por lo que pensé que se había terminado algún libro, pero la respuesta... no me la veía venir. ¡Me dijo que necesitaba ayuda! ¡POR UN CHICO! Llevaba toda mi vida esperando este momento: mi hermanita necesitaba ayuda con el amor <3.

Ideamos un plan: yo iría a hablar con él y nos haríamos amigos y tal. Luego empezaría a hablar de lo genial que era mi hermana y un día les presentaría. Y lo siguiente sería dejarle a Anit que haga lo suyo. Era perfecto.

Y así lo hicimos. Un día tropecé "de mera casualidad" con Dani (el chico) y "de mera casualidad" le tiré el café que llevaba en la mano sobre la camisa. Como símbolo de perdón, le invité a comer a un sitio de fuera de la barrera ya que, ¿qué más daba? Si cualquier cosa, tenía mis poderes, y tampoco es que fuese a pasarme nada. El caso es que me dí cuenta de que era muy majo y que, aunque no fuera por Luna, me gustaba ser su amiga (no mal penseis, ahorraros las teorías que no va a pasar nada). Hablé varias veces de mi hermana, pero sin parecer una psicópata. Al final del día, nos pasamos nuestros números y acordamos que teníamos que quedar más a menudo.

Después de haber quedado unas... 3 veces más, aproximadamente, me dijo que le daba curiosidad ver quién era esa hermana tan genial de la que siempre hablaba, y decidimos quedar también con Luna en una cafetería fuera de la barrera, ya que las de dentro eran muy... bleh. Cuando se lo conté a Luna, empezó a chillar de la emoción, cosa que hacía mucho que no veía ni oía. Luego me regañó por escoger una cafetería afuera de la barrera, pero la acabé convenciendo de ir.
***
Llegó el gran día. Íbamos de camino a la cafetería y cuando cruzaron las miradas... Fue mágico. Me dí cuenta de que congeniaban muy bien y hablaban muy fluido. En ningún momento me sentí excluida y se veía que entre los tres nos llevábamos muy bien.

A la hora de salir, acordamos quedar más a menudo los tres, y luego nos dimos cuenta de que llegábamos muy tarde al orfanato y la directora nos regañaría y nos castigaría lavando platos. Es así que consultamos a Nolac, el dios del camuflaje, y nos creó un portal desde la pared de fuera del orfanato, hasta nuestra habitación que abriríamos con tres toques en la misma pared. Tendrían que estar dos calientes (míos) y dos fríos (de Luna). Así, nadie más que nosotras podría abrirlo. Fue así como llegamos a nuestra habitación sin ser vistas.
***
Después de quedar varias veces los tres, nos invitó a su casa, a lo que accedimos. Una vez llegamos, nos sentamos los tres en el sofá y nos pusimos a decidir qué película veíamos. Mientras hacíamos esto, Dani nos contó que no nos sorprendiésemos si bajaba su madre a media película porque estaba en el piso de arriba.

Después de una media hora viendo la película, una voz femenina llamó a Dani, que dijo que no podía bajar. Me sonaba algo la voz, pero seguí viendo la película. Dani contestó que si podía bajar ella, ya que estaba viendo una película con nosotras. Entonces bajó y caí en que era su madre. Aún así no entendía qué me había sonado de ella y que nunca la había visto. Miré de reojo a Luna y la ví pálida. De repente ella dijo que se encontraba mal, cogió mi brazo y nos fuimos. Me extrañé mucho pero pensé que le habría dado un retortijón o algo por el estilo.

Llegamos al orfanato y, cuando le pregunté por qué había salido así de repente y por qué había ido rezándole a Taubia (diosa de la inteligencia), me contestó algo... inesperado.

Sol y LunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora