𝟏𝟒 𝐃𝐄 𝐍𝐎𝐕𝐈𝐄𝐌𝐁𝐑𝐄

12 0 0
                                    

Mientras una melodía sale de la radio te encuentras con los pies en la arena, sientes como cada pequeño grano de esta entra y sale por los espacios entre tus dedos, esa sensación relajante que se acompaña con el agradable e impnotizante sonido de las olas al chocar contra tierra firme te hace sentir en paz y tranquilidad.

Un fuerte ruido te saca de pensamientos, tienes una llamada perdida al darte cuenta que aquel ruido provenía de tu celular de funda color azul, en la pantalla se mostraba el contacto de tu madre; te extrañaste, ¿No era que tu madre no tiene forma de contactarte?

En un acto de confusión e impulso, devolviste la llamada y sin embargo llevó directo al buzón, entonces tomaste tus cosas y saliste de la playa en dirección a tu casa.

Al estar en casa tú madre se encontraba dormida, por lo que decidiste preguntarle rato más tarde todo lo que pasaba por tu cabeza, te preparaste tu comida favorita, al menos lo intentaste, puesto que faltó el ingrediente más importante de aquel delicioso y majestuoso alimento, te dispusiste a comer viendo las noticias en televisión ya que no había ningún otro canal disponible. Entre toda esa información de lo que ocurría por todo el país, una específica te llamó la atención:

—Se tienen reportes de que en playa Ledo —lugar donde vives— la señal está dejando defuncionar tras un ataque terrorista que consiste en una llamada desde un contacto reconocido hacia los habitantes y víctimas, seguido de ladridos de perros (animal extinto) y una dirección específica.

Apagaste la televisión, te dijiste por medio de tu mente que era solo una coincidencia, seguidamente terminaste de comer y lavaste los trastes para subir a la segunda planta y revisar si ya había despertado tú madre; tocaste a la puerta, nadie respondió, sonreíste pensando que seguiría dormida aquella persona que te trajo al mundo, te decidiste a abrir lenta y silenciosamente la puerta esperando ver a tu madre dormida, para tu gran sorpresa, no había nadie en esa habitación, ni en la siguiente, ni en alguna... tu madre no estaba. 

Seguiste buscando a tu madre, no podía haberse ido, ella está enferma e incapacitada de caminar, ¿Cómo salió si su silla de ruedas estaba donde mismo?

Solo te fuiste 15 minutos, entraste en pánico y sentiste culpa de que no estuviera al regresar, quizás si no hubieras salido ahí seguiría. 

—Disculpe, ¿De casualidad la ha visto? —le preguntaste mostrándole una imagen de tumadre a un muchacho que pasaba por ahí— Usa una silla de ruedas, desapareció hace tres horas.

—No, lo lamento —Suspiraste, era la séptima persona a la que preguntabas y no sabía nada. 

«¿Dónde estás?» Pensaste antes de entrar nuevamente a casa y hablar con amigos de tu madre, ninguno la había visto. Dieron las 23:07 y estabas en un estado de cansancio que te incapacitaba el seguir buscando a tu madre, sin embargo, seguiste buscándola a más no poder. 

2 semanas después las autoridades no han podido encontrar a tu madre y tú no has podido tranquilizarte como aquel día antes de que desapareciera, el apetito se te ha ido de a poco, lo único que comes es un sándwich que apenas y puedes preparar. Tenías una relación muy envidiable con tu madre, ella era tu mejor amiga, consejera, la única persona que nunca te ha abandonado, tú la cuidabas puesto que eres su única descendencia, nunca se parecieron físicamente, sin embargo, coincidían seguidamente con gustos, pasatiempos y les era muy fácil el convivir en felicidad. 

Tocaron a la puerta y saliste inmediatamente con la esperanza de que hubieran noticias de tu madre o de que, en una especie de regalo del destino, fuera tú misma madre que estaba tocando y que se hubiera ido porqué de alguna forma logró curarse. 

—Disculpe, ¿Me permite pasar? —Pidió el policía al que le habían encargado la desaparición de tu madre y tú le dejaste entrar de inmediato— Hemos descubierto el paradero de su madre.


—¿¡Y dónde está!? —Comenzaste a buscarle con la mirada.

—Tome asiento y trate de calmarse —Suspiró— Su madre ha muerto hace tres años.

—Eso no es cierto.

¿Cómo podía siquiera pasarle por la mente el hecho de que tú madre había muerto? Es decir, hace únicamente 14 días te encontrabas enseñándole a hacer malabares torpemente a aquella persona que tanto amabas.


—Murió atropellada el 14 de noviembre del 2018, los paramédicos trataron de mantenerla viva pero perdió la batalla contra la muerte puesto que tenía un cáncer que estaba por matarla.

—Sí, lo tenía, pero lo superó —Hablaste rápidamente.

Antes de que aquel policía siguiera hablando lo echaste de casa, no era nadie para decirte que tu madre había muerto hace tres años, es imposible... lo es, ¿Cierto?

«El celular de funda color azul sonó y lo tomaste rápidamente, en la pantalla tenía el contacto de tu madre, debía serlo, trataste de contestar y sufriste de un susto por parte de la verdadera dueña de aquel celular


—¡Hey! ¡Policia, quieren robarme!

Saliste corriendo tras eso.

Al llegar a casa decidiste comer algo, habían pocas cosas en casa, lo único que preparaste fue tortilla con sal, dormiste tras eso puesto que no tenías algún otro método de entretenimiento.»

Estabas dándote cuenta de todo lo que ocurría, lo imaginaste, trataron de avisarte y te enojaste con todos. Tu madre falleció hace tres años y tu mente se bloqueó para protegerte, protegerte del dolor.

Palabras en papelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora