Nota: Regalo para Jin Mazapan, parte del intercambio del grupo SatoSugu Supremacy de Facebook. Con muchísimo cariño.
— Satoru Gojo ha desaparecido — decía el director Yaga frente a los estudiantes de primero. — Y el cuerpo de Suguru Geto no ha sido encontrado.
— Le puedo asegurar que está muerto, profesor — agregó Okkotsu quien estuvo allí cuando su profesor decidió desaparecer — y seguramente Gojo-sensei también.
— ¿Crees que pudo matar a Satoru?
— No, creo que el profesor no quería vivir en un mundo en el que no estuviera Geto, siempre me preguntó cómo podía saber tanto respecto a la maldición del amor... El siempre estuvo atado de la misma manera. No parecía un hombre que quisiera seguir viviendo infeliz, teniendo que hacerse el tonto para superarlo — Lo entendía perfectamente, sabía que el dolor de su maestro era mucho más profundo que el suyo y haría lo posible para protegerlo.
Tras los acontecimientos del 24 de diciembre toda la sociedad de hechiceros se había encontrado consternada. No existía forma de rastrearlos, no era una exageración decir que Satoru Gojo se había esfumado por completo del planeta. Solo una persona sabía la verdad y no planeaba revelar absolutamente nada, no había forma de rastrearlos, no era una exageración decir que Satoru Gojo se había esfumado por completo del planeta.
***** En Alguna Isla desierta del Caribe*****
— Te traje comida, espero que hoy sí quieras comer, Suguru — aunque no se encontraba particularmente feliz, Satoru siempre entraba sonriendo a la cabaña que había dispuesto para su amigo.
El azabache levantó la cabeza para ver los ojos del contrario, ahora siempre los tenía abiertos, pues a pesar de haber despojado a Geto de todas las maldiciones que poseía y haber sellado aquella isla como una especie de espacio vacío del que solo él podía salir y entrar a voluntad, debía mantenerse atento, pues nunca se sabía lo que podía pasar. Un par de días antes, Suguru había intentado quitarse la vida y aunque Gojo comprendía la frustración que debía sentir ese hombre; al estar despojado de todo y alejado del mundo, no estaba listo para dejarlo ir, ya lo había hecho una vez y se arrepentía con cada fibra de su ser.
Esa isla tenía todo lo que pudieran necesitar para vivir y Satoru se encontraba constantemente buscando formas para que esa prisión fuera la más cómoda del mundo para ese hombre. El albino tenía al alcance todo lo que quisiera en términos de posibilidades económicas y tras un encuentro clandestino con Yuta Okkotsu también sabía que tenía a uno de los hechiceros más poderosos de su lado, aún así no encontraba la forma de hacer feliz a aquel hombre.
Fue una de tantas noches, cuando Satoru ya se encontraba en su habitual puesto de vigilancia a los pies de la cama de Suguru, cuando este por fin se atrevió a hablarle.
— Te ves terrible, a este paso terminarás muriendo y todos tus esfuerzos por mantenerme vivo habrán sido en vano. — El azabache no lo miraba, se enfocaba en un punto fijo en el horizonte mientras usaba su respiración para controlar sus emociones.
— ¿Tú crees? Yo siento que aún me veo muy guapo — aunque la cara de Satoru no pasaba por su mejor momento después de casi un mes sin dormir, no era a eso a lo que se refería el contrario. El esfuerzo del albino por ser optimista y gracioso, se sentía como una puñalada en el pecho de su compañero.
— Por favor, Satoru, necesitas descansar, necesitas y mereces tener una vida.
— Tengo una vida porque te tengo a ti. — Esa era tal vez la frase más sincera que había dicho aquél albino desde que llegaron a esa isla, era tan cierta que le dolía, tanto a él como a Suguru.
ESTÁS LEYENDO
SatoSugu Oneshots
SpiritualOneShots para la semana fluff de una de las ships más preciosas de JJK. Y otros OneShots que escribiré de la OTP Satosugu Supremacy
