Me dispuse a coger asiento, obviamente, en la barra que se sitúa frente a una no muy extensa cristalera, al igual que lo hice aquella vez solo que ahora no era el único sitio en esa barra color caoba sino que había una persona sentada dos o tres asientos más a mi derecha. Para mi sorpresa, eras tú. Pensé que solo habrías venido a usar el aseo pero no fue así, iba a estar a pocos metros de ti sin que te alejaras de mi ni supieras si quiera de mi existencia. No sabía si debía alegrarme o sufrir por estar tan cerca tuya y a la vez tan lejos.
- Disculpe, ¿ha decidido ya lo que va a pedir?- genial, tuvo que llegar la camarera de la entrada para distraerme ahora que podía verte tan nítidamente después de mucho tiempo.
- Sí, tomaré un café con leche por favor.- Ni siquiera me gusta el café pero fue lo primero que me vino a la cabeza y, con tal de librarme de ese incordio, me tomaría un litro de café hirviendo.
Cuando fui a observar de nuevo tu figura ya no estaba, solo había una silla mal colocada y un periódico desdoblado y algo arrugado en las esquinas. Salté de mi asiento con miedo a perder tu rastro y no poder volver a verte por lo que salí despavorido del lugar dejando el dinero por un asqueroso café que ni siquiera me habían servido.
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Recuerdos olvidados
RomanceLa encuentras tras tanto tiempo separados y recuerdas todos los momentos juntos, los olores, los colores, los sabores que te llevan a un pasado con ella.