El despertador suena a la hora prevista, las 6:45 am.
Abre los ojos.
Con un brusco golpe tira el despertador al suelo, así apagando a este.
Le duele la cabeza, los gritos ya cesaron, pero Emily sigue intrigada y todavía un poco asustada. Se levanta de la cama y sale de su habitación.Al llegar al baño abre el grifo y empieza a lavarse la cara con agua fría, con la intención de espabilarse. Se seca con la toalla y al terminar la deja encima del retrete.
Nunca a sido muy responsable con las cosas ajenas, ya sean de sus padres, de algún amigo, o de objetos de la casa. Es un defecto que tiene, pero a ella no parece importarle mucho.Baja las escaleras y se mete en la cocina donde ya están sus padres.
-Buenos días - dice Emily.
-Buenos días hija - responden al unísono.
Se sienta en una de las sillas libres de la mesa y coge una de las tostadas preparadas con el propósito de untarla de mermelada de fresa.
Sus padres están muy interesados en las noticias que están emitiendo, cosa que sorprende a Emily.
A ellos nunca les ha importado mucho las noticias, o mejor dicho, nunca las ven. Debe de ser algo importante para que estén así de concentrados.
-¿A pasado algo fuerte? - termina por preguntar, mientras se dispone a dar el primer mordisco a su tostada. -Sí, al parecer anoche aquí en nuestro barrio asesinaron a una mujer - le responde su madre.
-Y eso no es todo -interviene su padre,
-Al parecer una vecina se enteró gracias a los gritos de la pobre mujer, pero al asomarse a su ventana, la mujer ya estaba tirada en el suelo muerta -Asique se volvió a meter en su casa para coger su cámara e intentar grabar al asesino para poder denunciarlo por la mañana, pero cuando volvió a asomarse, ni el cadáver ni el asesino estaban, solo quedaba el charco de sangre y casi un brazo entero de la asesinada - termina su madre.
Emily hace un esfuerzo para no atragantarse con la tostada. «¡¿Asique los gritos eran de verdad?! ¡¿No estaba soñando?! ¡¿Eran reales?!» piensa sofocada.Se termina la tostada lo más rápido que puede y se bebe en dos tragos el Cola-Cao.
-Me subo a vestirme -. Sube las escaleras de dos en dos y al entrar a su cuarto cierra la puerta.Coge lo primero que pilla, una camiseta negra de manga corta con unas letras blancas y rojas (simulando sangre), unos shorts vaqueros y sus Converse negras. Coge la mochila de Vans y se la coloca a la espalda con un movimiento ágil.
Entra en el baño y se hace una coleta alta, pero no demasiado, y se peina su flequillo desfilado hacia un lado.
A continuación coge el corrector de su madre y se lo aplica en las ojeras y en las rojeces de la cara, ya está lista.Baja las escaleras con cuidado de no resbalarse con la moqueta del suelo. -¡Me voy! - grita en dirección a la cocina, donde siguen sus padres. -Vale hija, que pases un buen día - responde su padre. En cambio, su madre se acerca a ella. Le da un fuerte beso. -Por favor, ten mucho cuidado y no te entretengas, y de vuelta a casa lo mismo, ¿de verdad que no quieres que te llevemos en coche? - pregunta su madre preocupada. - Segurísima, te quiero, adiós -.
Antes de cerrar coge sus llaves, se las guarda en el bolsillo y corre en dirección al instituto.
Lo que no sabe, es que hoy le espera un duro día.
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